El IPOD

EL “IPOD” Y LA LUCHA POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

Por Andoni García. COAG.

No hablamos de ninguna máquina para escuchar música con teléfono y ordenador incorporado. En este artículo presentamos uno de los principales problemas para los agricultores y agricultoras:   que el precio que reciben por lo que producen,  cada día más bajo,  está por debajo de los costes de producción y que éstos últimos, día a día suben más. El resultado es la reducción de rentas en el sector agrario (26,3% desde el año 2003), el abandono de la actividad y abandono de los pueblos en el medio rural.

Durante muchos años, la Comisión europea, el gobierno estatal y gobiernos autonómicos han dicho  que  los precios a la población consumidora estaban  siendo más altos que los del mercado mundial, que esto tenía que cambiar y que por lo tanto debíamos caminar hacía la apertura del mercado europeo a las producciones llegadas de otros países. A su vez, ya que la ciudadanía europea  aportamos presupuesto para mantener las rentas del agricultor, los precios deben ser bajos. ¿Es así?

Mediante los estudios realizados por COAG se ha podido demostrar que la apertura del mercado de alimentos de la UE al mercado mundial, no sólo no ha reducido los precios a la población consumidora sino que los ha incrementado, al mismo tiempo que a los agricultores y agricultoras se les ha reducido drásticamente los precios y por lo tanto el diferencial de precios entre ambos se ha acrecentado.

Mientras los diferentes gobiernos han mantenido que la subida del IPC en la alimentación era responsabilidad de los y las productoras agrarios, la situación ha sido siempre la contraria: los precios en origen se reducían, o si habían subido, nunca en los porcentajes que sí lo habían hecho a la población consumidora. El abuso, por lo tanto, se encuentra en la intermediación entre consumo y producción.

En 2008 se creó el Índice de Precios de Origen a Destino (IPOD). Este índice demuestra el diferencial de precios de los alimentos entre lo que cobra el/la agricultor/a y lo que paga la ciudadanía. Se presenta el primer martes de cada mes y ha permitido conocer que:

  1. En los últimos años, lo que paga el consumidor o consumidora se está multiplicando por una media superior al 400% respecto a lo que cobra el agricultor. Hay muchos alimentos frescos, sin costes de transformación, que se multiplican por un 600, 700 e incluso por encima de un 1000%.
  2. Hace unos 10 años,  de la parte que pagaba la población consumidora, un 50% lo recibían las y los agricultores. Hoy esta cantidad no alcanza el 23%.
  3. Hay un abuso o una posición de dominio como reconoce la Comisión Europea en los mercados por parte de la Gran Distribución alimentaria. De hecho, las guerras aparentes de bajadas de precios (marcas blancas, por ejemplo), se hace a costa de la reducción de precios a los y las agricultoras.
  4. Cuanto más se desregula los mercados a través de las negociaciones en la OMC o los acuerdos de libre comercio, más especulación y dominio en la alimentación se deposita en estas multinacionales y en la Gran Distribución.
  5. Cuanta más importación de producción agraria se hace, más se destruye la local y al mismo tiempo más se incrementa el precio al consumidor. Un ejemplo,  los precios a los ganaderos de la carne de vacuno, desde el 2004 al 2008 se mantuvieron entre 3,2 y 3,4 €/kg. Durante ese periodo, la producción de carne se redujo en toda la Unión Europea, así que crecieron las importaciones, pero el precio al consumidor no dejó de subir, desde 10,5 en el 2004 a 15,0 €/kg en el 2008.

El IPOD, y la divulgación de los datos que suministra ha permitido explicar a los consumidores y consumidoras cuáles son las causas de la desaparición de tantos agricultores y agricultoras,  y con ellos la producción más cercana. También, ha permitido entender como la Gran Distribución alimentaria, además, provoca la pérdida de diversidad, el aumento de precios y la pérdida de calidad de los alimentos. De tal forma que a través de la denuncia con las asociaciones de consumidores se ha conseguido que la UE y los gobiernos reconozcan la situación de abuso en los mercados. Es un primer paso, pero queda pendiente que se asuma que la alimentación no debe dejarse en manos de la especulación del mercado mundial y que por lo tanto debe estar fuera de las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio y Tratados de Libre Comercio.

El IPOD sitúa a la UE y a los gobiernos estatales y autonómicos ante la disyuntiva de ejercer su responsabilidad ante la ciudadanía, con directrices que eliminen estos abusos, garanticen una alimentación sana, nutritiva, un medio ambiente cuidado, unos pueblos con vida… y claro está que para ello deben defender otra Política Agraria y Alimentaria recuperando la Soberanía Alimentaria.