Nueva crisis alimentaria

UNA NUEVA ESPECULACIÓN ALIMENTARIA

Durante la edición de este número han llegado las primeras informaciones de una preocupante subida en el precio del trigo y otros cereales. Repitiendo el esquema de la pasada crisis de precios del 2007-2008 las explicaciones que aparecen  señalan a las adversidades ambientales  que han sufrido los cultivos de trigo en países productores y exportadores como Rusia, Kazajistán y Ucrania, como responsables de este aumento de precio. Pero, al igual que la pasada crisis alimentaria, la volatilidad del precio de los alimentos básicos tiene otras razones más poderosas que las ‘causas naturales’. De hecho las cosechas mundiales de los últimos dos años fueron excelentes, y los almacenes de grano disponen de unas reservas equivalentes -según la FAO- al 28% del consumo mundial del grano. Y las previsiones para este 2010 apuntan a la tercera cosecha más grande registrada en la historia. Para ofrecer una explicación más certera reproducimos, por un lado, un extracto del análisis que la organización campesina UNAC de Mozambique hace de la situación -precisamente en un país en que las movilizaciones populares por la subida del precio del trigo se han saldado con varias personas muertas- donde apuntan con claridad a los mercados desregulados y la especulación de los capitales financieros con los cereales como causa del actual repunte de precios; y por otro una explicación sobre el papel que el capital financiero y las grandes corporaciones han jugado en Rusia.

“Posición ante las manifestaciones populares de los días 1 y 2 de septiembre de 2010”, UNAC, Maputo 8 Setiembre 2010.

El pasado 1 y 2 de septiembre, tuvieron lugar manifestaciones populares de gran violencia en algunos barrios populares de la ciudad de Maputo, capital de Mozambique lo que provocó una violenta represión por parte de las fuerzas policiales que se saldó con la triste muerte por bala de al menos trece personas, entre ellas dos niños.

Uno de los motivos que han provocado estos levantamientos populares es la subida del precio del pan –casi simultáneamente con el incremento del precio de la energía eléctrica, del suministro de agua potable y de los combustibles.

Aunque Mozambique no sea un país productor de trigo, el pan se ha convertido en un alimento cotidiano  para miles de familias urbanas mozambiqueñas. Todos sabemos que el trigo, junto con otros bienes alimentarios, cotiza en los mercados mundiales, lo que le convierte en un bien de valor altamente volátil y sujeto a la especulación, a merced de los altibajos de los mercados. En el caso actual, el aumento del precio del trigo a nivel mundial podría deberse, entre otros motivos, a la interrupción de su abastecimiento por parte de Rusia que durante las últimas semanas ha sido víctima de incendios de gran magnitud que han alcanzado las áreas productoras de dicho cereal. ¿Cómo se justifica que los incendios registrados en los bosques rusos tengan consecuencias tan nefastas para la población africana, concretamente la mozambiqueña?

Una vez valorada la situación que acabamos de ver en nuestro país queda patente que algo huele a podrido en el reino de la globalización. Esta situación probablemente se repetirá no solo en Mozambique sino también en otros países africanos, como ya sucedió en 2008. Queremos destacar que, de nuevo, los países del llamado «tercer mundo son víctimas de las crisis que el «mundo desarrollado» genera. Por este motivo, albergamos nuestras dudas sobre si realmente este es el modelo que  los llamados «países pobres», deberíamos seguir.

La UNAC quiere hacer hincapié en el término «agricultura campesina», diametralmente opuesto a la «agricultura de gran escala orientada a la exportación»: la agricultura campesina significa que esta se cimenta en los campesinos y las campesinas, que desempeña una función social y cultural, que vela por una producción alimentaria de calidad, orgánica y adaptada a los hábitos y costumbres alimentarios locales, libre de la especulación de los mercados mundiales.

Sucesos como los de Mozambique corroboran nuestro ideal de lucha: los alimentos no son una mercadería cualquiera. Es inaceptable que la población, en su mayoría pobre, esté a merced de los mercados mundiales, que deciden si van a comer o no. Especialmente en un país como Mozambique, que posee tierras y recursos naturales más que suficientes para asegurar los alimentos necesarios tanto para el campo como para las ciudades.

Como UNAC, nuestro deber y nuestra misión es la de continuar luchando para que las familias mozambiqueñas, de la ciudad y del campo, de nuestro país, alcancen la soberanía alimentaria.

Trigo, agronegocio, exportación y especulación internacional. “Food crisis or agribusiness as ususal?” GRAIN, Seedling October 2010. www.grain.org

En Rusia, la prohibición de la exportación de trigo poco tiene que ver con las sequías, sino más bien con los agronegocios. El precio del trigo en el mercado internacional ya se incrementó de manera dramática antes de que Rusia prohibiera la exportación el 5 de Agosto de 2010: Entre el junio y julio se incrementó un 40% en Chicago, un 80% en París y un 100% en Rusia.

En el caso de Rusia se juntan dos aliados hermanos del sistema capitalista: el agronegocio y la especulación. En los últimos años, inversores extranjeros y magnates locales han comprado grandes extensiones de tierra, fundamentalmente para producir trigo, constituyendo grandes corporaciones agrarias con contratos de integración vertical que en el sur de Rusia controlan entre el 40-50% de la producción, convirtiendo a Rusia – con un fuerte apoyo del Kremlin- en un gran exportador de trigo barato a nivel mundial. Con la sequía, estas corporaciones decidieron guardar el trigo y demandar precios más elevados. En ese momento el gobierno ruso pudo intervenir liberando parte de sus reservas almacenadas (hasta 21 millones de toneladas), que superan con creces la demanda doméstica. Sin embargo no lo hizo hasta que compañías como Glencore -la mayor empresa  exportadora de Rusia- de capital suizo, insinuó al gobierno que debería prohibir las exportaciones. ¿Y por qué? muy sencillo. Esta empresa ya tenía firmados contratos para la exportación para Julio-Agosto, a $160 la tonelada, sin embargo, el trigo no lo podía adquirir en ese momento por menos de $220, lo que llevaría a los exportadores a afrontar los contratos firmados con pérdidas. Sólo una causa de fuerza mayor les permitiría rescindir los contratos firmados, y la prohibición de la exportación es, por supuesto, una causa de fuerza mayor. Las grandes corporaciones rusas productoras de trigo no estaban muy contentas con la decisión, pero era mejor que la inundación del mercado doméstico con las reservas internas, y en definitiva, era un mal menor, si consideramos que además el gobierno ruso se comprometió a aprobar subsidios y créditos a bajo interés para los productores de trigo, por valor de 1 billón de dólares. Mientras el mercado de la especulación iba jugando sus cartas. Los grandes perdedores, los de siempre, los países pobres importadores. Como ejemplo, Jordania que habiendo firmado un contrato de 100.000 toneladas de trigo a $210/tonelada, se han visto forzado a firmar un nuevo contrato… a $324/tonelada.