Manzanas locales: recuperando un eslabón de la Soberanía Alimentaria en el País Vasco

Euskal Herriko Hazien Sarea – Red de Semillas del País Vasco

Organizaciones sociales como la Red de Semillas del País Vasco, Bionekazaritza (Asociación de Agricultura Ecológica de Alava) y ASEE (Arabako Sagar eta Sagardogileen Elkartea – Asociación Alavesa de la Manzana y Sidrería) colaboran con  diferentes agricultores y agricultoras en distintos proyectos de recuperación del patrimonio genético frutal en Alava, incluyendo trabajos con el melocotón de viña, el nogal, el castaño, las peras de invierno, los membrillos, las manzanas y castañas. Todos los proyectos tienen en común el doble objetivo de, por un lado, conocer y así procurar conservar diferentes elementos del patrimonio genético frutal antes de su desaparición definitiva y, por otro lado, promover el empleo de las variedades locales de frutas en la economía rural, como apoyo a la recuperación del caserío en el contexto de la agricultura duradera, algo que las propias organizaciones sociales describen como “la recuperación de las variedades locales como estrategia de desarrollo rural”. En este artículo presentamos la iniciativa de recuperación de variedades de manzanos en la zona de Aramaio de Araba.

Hasta principios del siglo XIX en toda Europa los manzanos cultivados eran preferentemente variedades locales tradicionales, las cuales, junto con las formas silvestres, representaban la diversidad del cultivo. En los años 60 se introdujeron en la mayor parte de Europa nuevas variedades americanas y se pasó de una estructura de huertos familiares en los que se cultivaban varias especies y muchas variedades, a plantaciones monovarietales o, como máximo, con una principal y otra polinizadora.

El País Vasco no se libró de este proceso y a partir del siglo XVII el cuidado de los manzanales del campesinado empezó a decrecer, de forma particularmente acusada durante los últimos 70 años. Con la pérdida del cultivo, se perdieron los conocimientos ligados a su cultivo y uso culinario y se perdió, a su vez, la independencia de cultivo que las variedades locales ofrecían. Se pasó de una fruticultura basada en la diversidad y la adaptación a las condiciones locales, a una fruticultura que dependía de una estrecha base genética vinculada a determinadas técnicas de cultivo controladas por terceros, que no tenía interés alguno en fomentar las economías locales, sino en sus propios beneficios empresariales.

Proyecto Aramaio “Lo local, en contrapartida a la globalización”

Pero a pesar de esta gran pérdida aún es posible localizar variedades autóctonas que sobreviven en esos viejos y retorcidos árboles manzanos que fueron plantados por generaciones antepasadas. Tal es el caso del Valle de Aramaio. En algunos casos se tratan de plantas abandonadas hace más o menos tiempo y que se han mantenido durante muchos años sin ningún tipo de cuidado ni atención y, en otros casos, han sobrevivido gracias a los cuidados de las personas más mayores.

El proyecto de recuperación de manzanas en Aramaio se guía por la filosofía de que la mejora genética y la agricultura actual no deberían tener como objetivo principal buscar o cultivar variedades muy productivas a costa del suministro de energías no renovables o con altas exigencias de tratamientos de protección, sino que habría que potenciar aquellas variedades capaces de explotar al máximo su entorno, con el menor suministro posible de productos externos y alterando lo mínimo posible el medio.

Así, recientemente se ha puesto en marcha un interesante proyecto de desarrollo local con la creación de la asociación ASE (Aramaixo Sagardogileen Elkartea: Asociación de Sidrería de Aramaio), que elabora y comercializa sidra y zumos procedentes de la cosecha de unos 30 caseríos de la zona y que hace suyo y promulga la base de su filosofía: «lo local, en contrapartida a la globalización». En el Valle de Aramaio unos cuantos caseríos habían mantenido de manera ininterrumpida la producción de manzanos locales y han elaborando su sidra tradicional para su propio consumo, algo que está facilitando la realización del proyecto.

En Aramaio, a pesar de sufrir una fuerte erosión genética y cultural, aun existe un considerable patrimonio genético frutal cultivado. Las primeras prospecciones etnobotánicas han localizado una gran variabilidad intervarietal en la zona, pudiendo contabilizar al menos 100 ejemplares de manzanos que mostraban fruto de caracteres morfológicos diferentes. Ahora hacen falta análisis botánicos y genéticos más detallados para poder comprobar en qué grado son o no son variedades distintas de manzanos.

El proyecto es un claro ejemplo de cómo, prácticamente sin ayuda externa, creyendo en ellas mismas y en sus propios recursos, los y las agricultores de Aramaio han sido capaces de desarrollar un importante y novedoso proyecto de desarrollo humano y local en base al patrimonio genético agrario campesino local. El trabajo de las organizaciones como la Red de Semillas es apoyar y contribuir al trabajo de la población local, en colaboración con la misma, haciendo de los y las agricultores las verdaderas protagonistas del proyecto de Soberanía Alimentaria.

LOS ÁRBOLES DE SIEMPRE

Las personas de la Cuadrilla de Ayala que mantienen los árboles de siempre les tienen un apego especial. Además de ser naturaleza viva, son prolongaciones de sus madres y padres o abuelas y abuelos que los plantaron, cuidaron y mantuvieron sanos. Es habitual que incluso en aquellos casos que tienen plantadas variedades comerciales… al final acaban reinjertándolos de mil y una formas con sus propias variedades, pues observan que esas variedades artificiales no están bien adaptadas a la zona.

Es tan alto el interés por mantener las variedades locales que son varios los casos de personas -auténticas conocedoras de las variedades de su entorno- que plantan ejemplares en sus propios jardines, junto a la casa, para asegurarse que esas variedades persistan en el tiempo. Su ejemplo y dinamismo moviliza a otras familias para que, juntas, asegurarse que tendremos arboles de siempre, siempre