Editorial. ¿Qué financiación para un mundo rural vivo?

¿Qué financiación para un mundo rural vivo?

Al escuchar las palabras “finanzas”, “financiero” o “financiación” nos vienen a la mente imágenes de los grandes bancos o entidades financieras y más, hoy día, con la crisis financiera que éstos mismos han generado. Pero en los quehaceres de nuestras vidas diarias, queramos o no, por dónde y cómo vivimos, somos personas inmersas en el mundo financiero. Son muchos los salarios que se pagan por el banco o una caja de ahorros; los ahorros, cuando los haya, suelen estar  depositados en un banco o en una caja; los créditos para poder hacer frente a grandes inversiones en bienes como la vivienda o los automóviles se suelen realizar en base a dinero prestado por las mismas entidades; los pagos de cuantías grandes de dinero se hacen también por estas mismas entidades, normalmente por trasferencias; e incluso se emplean bancos y cajas para realizar pagos menores, ya que se promueve el uso de la tarjeta de crédito y las domiciliaciones.  Son pocas las personas hoy día que logran realizar su vida sin recurrir a los ‘servicios’ que ofrecen bancos y cajas y, de hecho, muchas veces se está obligada a usar una entidad financiera y no se puede realizar una operación económica con dinero en mano.

El mundo rural no es una excepción y es un hecho que a lo largo de los años han aumentado las operaciones que  obligan a emplear una entidad financiera de un tipo u otra, particularmente en las inversiones agrarias de nuevas instalaciones  ganaderas, en la compras de tierra, en maquinaria agrícola que implican decenas y cientos de miles de euros,  para el cobro de subvenciones del  sector,  para realizar compras de insumos,  para cobros de los productos y bienes…

No obstante, afrontarse a la necesidad de realizar alguna operación financiera viene de lejos, aunque fuese a otra escala, y en el mundo rural las propias comunidades campesinas crearon y disponían de unas entidades cuyo fin era ‘almacenar’ el ahorro campesino para poder ofrecer una serie de servicios a sus socios (y alguna que otra socia) con las mejores condiciones y términos posibles. Lo que se puede describir como una caja común al servicio de determinada comunidad.

Con el paso del tiempo las comunidades rurales han perdido su protagonismo en estas cajas ‘rurales’. Como con otras tantas herramientas construidas por el campesinado para ayudarse en sus quehaceres (cooperativas de insumos, cooperativas de venta del producto, corredurías de seguros…) la herramienta misma logra cobrar vida como entidad propia e impone sus propias normas  y sus propios criterios de funcionamiento en beneficio propio, que no necesariamente coinciden con los motivos de su fundación, ni con los de las personas que las fundaron, ni con los intereses de las y los usuarios.

El ánimo de lucro y  maximizar éste es su principal objetivo, por encima de cualquier otro. Así nos encontramos –como explican algunos artículos de la revista- con la manipulación habida de las cajas por los intereses de la agro industria tanto para promover el modelo agro-pecuario intensivo y marginar modelos alternativos como el agroecológico, o nos encontramos con nuestro dinero invertido en proyectos antisociales, antiéticos y destructores de la vida rural y la soberanía alimentaria, dentro y fuera del ámbito geográfico propio.

Los marchantes són uno de los múltiples problemas con que se enfrentan los campesinos Índios. Pertenecientes la mayoría a casta elevadas ( en este caso marchante miembro de la comunidad Sigh ) compran la cosecha a los campesinos a precios irrisorios para luego especular y venderla cúando el precio sube. ( Washim, Maharashtra, Índia Enero 2010 )

Queda por ver, por tanto, cómo afrontar un nuevo ciclo de construcción de organismos financieros desde necesidades, criterios y valores sociales, para garantizar que la historia no se vuelva a repetir y más cuando se están construyendo alternativas para ayudar a financiar experiencias que caminan hacía la soberanía alimentaria.

¿Cómo, entre todas y todos, podemos construir un modelo financiero que mantenga su visión social y que no sea absorbido por intereses ajenos a nuestro proyecto? Esperamos aportar reflexiones que faciliten este camino.