CLAVES PARA UNA BUENA PAC

CLAVES PARA UNA BUENA PAC

En el marco de las organizaciones de Plataforma Rural, el pasado 20 de septiembre, en la sede central de COAG,  un grupo de campesinas y campesinos junto con compañeros y compañeras activistas, estuvimos ‘conversando’ sobre la Política Agraria Común, la PAC.

De este especio colectivo e informal destacamos los puntos, las claves, que nos parece pueden ayudar a tener, ahora que en el 2012 se va a discutir la reforma de la PAC, un grupo de posibles posicionamientos, o elementos de referencia, a defender desde la perspectiva de la Soberanía Alimentaria:

REIVINDICAMOS LAS POLÍTICAS AGRARIAS

  1. El mundo rural europeo necesita de políticas agrarias fuertes y claras para una existencia digna. No hay duda de eso. Y los objetivos iniciales con los que la PAC nació –aunque ya nadie los recuerda y mucho menos se tienen en cuenta- son validos: (1) asegurar una alimentación suficiente para la población europea, (2) garantizando precios estables para las y los campesinos, (3) manteniendo y potenciando así empleos y medios de vida en el medio rural.
  2. A dichos objetivos esenciales, y después de varias décadas de una PAC inducida por políticas neoliberales, debemos añadir otros de suma importancia: (4) contar con una alimentación no sólo nutritiva y suficiente sino también culturalmente adecuada, (5) recuperando la variedad frente a la homogeneización actual de los menús; (6) lo cual se consigue potenciando a su vez la biodiversidad agrícola y ganadera que atesoramos en nuestros territorios; (7) mediante modelos productivos agroecológicos, campesinos o familiares que caminan sensibles a la Naturaleza; (8) y con planteamientos culturales y valores basados en la justicia, la solidaridad y la esencia campesina.
  3. La necesidad de políticas –así, en genérico- ahora son más necesarias que nunca. La crisis que atraviesa el modelo neoliberal, y que tanto afecta al campo, nace de la eliminación de marcos políticos reguladores, dejando al mercado todo el poder. Para retomar nuevas economías que lleven vida al medio rural, por lo tanto, el primer paso es exigir capacidades políticas.
  4. Desde la Soberanía Alimentaria, la reivindicación de políticas agrarias es fundamental, como lo es al mismo tiempo, impulsar y  apoyar todas aquellas iniciativas en el campo o la ciudad que generan una nueva economía agrícola, prioritariamente a pequeña escala, en circuitos cortos, agroecológicamente, etc.; enfrentada y al margen del sistema.
  5. En este momento, más que la Organización Mundial de Comercio, es la propia Unión Europea la que más impulsa la liberalización de la agricultura, no sólo con la PAC sino también con la puesta en marcha de muchos acuerdos de libre comercio.

PERO NO LA PAC ACTUAL

Isabel: «La PAC actual está pensada para que se produzcan materias primas baratas para el enriquecimiento de la agroindustria y la gran distribución. Ha privilegiado modelos de producción intensificados, modelos integrados que explotan al campesinado como mano de obra y la concentración de la producción en pocas manos y en lugares muy concretos».

  1. La PAC actualmente en el campo no es el reflejo de una verdadera política, es tan sólo una burocracia necesaria para cobrar las ayudas. Un papeleo lleno de contradicciones y que siempre genera muchas polémicas: ¿las personas que menos trabajan más reciben de la PAC? ¿se subvenciona por no cultivar? ¿por qué a la profesión agrícola se les subvenciona y a otras profesiones no? ¿beneficia a cuatro terratenientes? Esta es una de las características que rechazamos de la PAC: la falta de transparencia con un diseño que la aleja del control y del conocimiento de la ciudadanía.
  2. Hay que hacer un reflexión que se convierte en una dura crítica a la falta de política a la que (parece paradójico) la Política Agraria nos ha llevado. Todos los mecanismos que se contaban para regular la agricultura, para el control de los precios, para regular la oferta y la demanda, para evitar el dumping, etc. todos se han ido minimizando en la evolución de la PAC.
  3. La PAC de las últimas décadas ha sido una pieza clave en la globalización de la agricultura, mecanismo perverso que ha favorecido cuestiones como el ‘dumping’, mediante el cual las grandes corporaciones europeas se han hecho con mercados de terceros países arruinando al campesinado local; o el crecimiento de una ganadería industrial en Europa (alimentada con soja sudamericana mayoritariamente transgénica) responsable de la desaparición de millones de pequeñas fincas ganaderas.
  4. En algunos casos la PAC privilegia enormemente a gentes que ni tan siquiera viven en los pueblos, son dueños de buenas extensiones de tierra y apenas trabajan. En la defensa que hacemos de las y los productores, si no hacemos un poco de selección, defendemos a ‘millonarios’. La distribución de ayudas (o indemnizaciones, como dicen algunas compañeras) es muy injusta y poco legítima: A nivel europeo un 17% de los perceptores se llevan el 80% del presupuesto. Por ejemplo, en España unos 3.500 perceptores reciben más de 100.000€ de ayuda cada uno de ellos; mientras que por debajo de mil euros hay más de 400.000 perceptores.

EDUARDO: Me molesta la criminalización de las ayudas de la PAC. Dicen que la agricultura es la ‘mimada’ de Europa pero estoy convencido que otros sectores han recibido y seguirán recibiendo mucho más dinero que el sector primario, encargado de producir alimentos para la sociedad. Por ejemplo, la transferencia de conocimientos de la universidad al empresariado, la investigación pública a favor de un modelo agrícola intensivo, el sector inmobiliario, las multinacionales del automóvil,… y ahora ¡LA BANCA! son grandes receptores de fondos públicos.

CHARO: «Es triste lo que la sociedad piensa de nosotros, que estamos recibiendo tanto dinero, y nosotros y nosotras seguimos igual de mal. Lo que quisiéramos es no tener que absorber ese dinero, que podía ser un dinero para toda la población, y en el campo vivir con lo que estamos produciendo, con precios dignos, que harto trabajamos»

NI LA QUE QUIEREN IMPONER

  1. Las nuevas propuestas que hemos podido conocer y estudiar, están casi vacías de instrumentos que permitan hacer política agraria. Es decir,  nos están diciendo lo de siempre: dejar la agricultura en manos del mercado.

ANDONI: «Un ejemplo, cuando los costes de producción de la leche en estos momentos son de 35 céntimos por litro, el precio de intervención que propone la nueva PAC se queda en 16 céntimos. Marcar esos precios es exactamente lo mismo que no intervenir».

  1. De nuevo la PAC tiene muy poco de política y mucho de ayudas sin sentido social. La propuesta quiere fijar las ayudas agroganaderas en relación, no con la producción, sino con la cantidad de tierras que cada persona pueda reconocer. Sólo podemos pensar en las injusticias que esto significa y en el muy reducido número de  terratenientes que saldrán ampliamente beneficiados
  2. Para evitar entregar ayudas multimillonarias la PAC introduce unos topes: ¡no deben superar los 300.000 euros!, una cifra ‘de locura’ y que demuestra lo irracional del sistema y la nula justicia social.
  3. De la misma manera y siguiendo las premisas neoliberales se quieren eliminar las cuotas de producción en aquellos sectores donde, aunque mal gestionadas, existían. Sin cuotas, con el mercado saturado de producción,  los precios en origen al campesinado caerán todavía más, y sectores como la pequeña producción láctea contarán sus últimos días.

JOSÉ LUIS: «En la nueva propuesta de PAC, como hasta ahora, hay también una responsabilidad de aplicación muy importante de cada uno de los estados miembros. Bruselas demuestra una incapacidad de hacer política común, y prefiere ‘repartir los cheques’. Algunos países mantienen gestiones más equilibradas pero en España ya sabemos que no será la pequeña agricultura quien resulte priorizada. Desde las organizaciones campesinas hemos de ser capaces de presionar a nuestros gobiernos autonómicos y estatales que tienen mucho margen de maniobra.

  1. Hemos de destacar, por sorprendente, que la propuesta de PAC presentada lleva incorporada una partida destinada a paliar las situaciones en que, por fallos del mercado (se refiere específicamente a los impactos que pueda generar el acuerdo de libre comercio con Mercosur) los precios de origen estén por debajo de los precios de costes. Es decir, una constatación del reconocimiento que el modelo utilizado es un modelo equivocado. De hecho otra constatación del reconocimiento que hacen de las limitaciones que tendrá la PAC es haber incorporado partidas y mecanismos para el negocio de las aseguradoras privadas para garantizar las rentas del campesinado. Socialmente son mecanismos ilegítimos cuando, insistimos, la forma de garantizar rentas es asegurando precios remunerativos, no ayudas, ni seguros de riesgo.

BELÉN: «Y de nuevo, como siempre, las propuestas de la PAC olvidan las necesidades específicas y las reivindicaciones propias de las mujeres rurales».

OBJETIVOS PARA LA PAC QUE SÍ QUEREMOS

ELISA: La PAC, como política pensada para mantener un mundo rural vivo y de calidad, tiene que construirse con la participación protagonista del campesinado, claro, y como fruto de un debate real y público con el resto de la sociedad.

  1. Cuando defendemos la Soberanía Alimentaria, precisamente defendemos la recuperación de las capacidades políticas frente a la ley de la selva que representa el Mercado. Las medidas para la construcción de la soberanía alimentaria en Europa pasa entonces por la luchas por verdaderas políticas que ayuden a construir la Soberanía Alimentaria; y mientras tanto, trabajar para ir cambiando muchas cosas propias del modelo agrario español. Por ejemplo, promover la transición hacia la agricultura familiar, campesina, sostenible y agroecológica y la puesta en marcha de circuitos cortos
  2. Las políticas se caracterizan por apostar por un modelo, por unos resultados, y para ello hay que ‘condicionar’ las ayudas. No sirve el ‘café para todos’, hay que priorizar. Y ‘nuestra’ PAC sería claramente aquella que priorizara la construcción de Soberanía Alimentaria en Europa, descansando en pequeñas y medianas granjas y huertos campesinos orientados a la alimentación local. Es prioritario que la PAC, como política agraria, defina con claridad por qué modelo de producción de alimentos se inclina: por la agroindustria intensiva o por la agricultura campesina y agroecológica. No es posible la coexistencia ayudando a los dos modelos pues la agroindustria intensiva es más poderosa y tiene sus propias herramientas.
  3. Desde los sectores campesinos insistimos con una idea: Queremos vivir de la venta de nuestros productos, de la renta de nuestro trabajo y no de ayudas que parece sean las indemnizaciones por los ‘daños causados al sector’.  Denunciamos que las ayudas se han convertido en el veneno y en la necesidad. Es el veneno que justifica la bajada continua de los precios del campo; pero una necesidad actualmente, pues si se eliminaran de golpe sería una catástrofe.
  4. Así pues la PAC que reclamamos tiene que recuperar su perfil político, éste tiene que estar definido bajo las claves de la Soberanía Alimentaria, y poner todos los mecanismos a favor de unos precios remuneradores y  pensando en evitar la vulnerabilidad del campesinado; y complementariamente medidas para ir ‘reconvirtiendo’ la agricultura de unos pocos y grandes, a una agricultura de muchos y pequeños.

MARÍA DEL MAR: Descaradamente la PAC debería tener como objetivo clave aumentar el número de personas agricultoras y ganaderas en los campos europeos, no por melancolía, sino por la urgencia de ‘ruralizar’ la economía en esta crisis actual; por una gestión correcta del territorio; y  por el cuidado y mantenimiento de la biodiversidad y las salud del planeta.

Y CÓMO SE REGLAMENTA ESTA PAC

  1. En primer lugar activar con rigor y seriedad las medidas para garantizar precios justos al campesinado: precios de referencia; protección en frontera o preferencia comunitaria; ajustes en la oferta y la demanda, es decir cuotas de producción; compras y almacenajes públicos, etc.
  2. En segundo lugar apoyar con ayudas económicas acopladas aquellos  sectores con características especiales, con dificultades sociales, ayudas para reestructurar fincas y ‘desintensificarlas’; ayudas para la incorporación de personas jóvenes, etc. condicionadas siempre a modelos de agricultura o ganadería campesina y agroecológica.
  3. Incluir un capítulo como hasta ahora para favorecer el desarrollo rural que complementen algunas cuestiones necesarias para la vida en el campo: servicios básicos, otros elementos de la economía rural, etc.… Pero con criterios claros y regulaciones exigentes (ver cuadro adjunto)
  4. Finalmente tienen que existir normativas y regulaciones complementarias, que sin ser PAC, son claves para la soberanía alimentaria: normas de la competencia; reapertura de servicios públicos fundamentales para el campo (mataderos municipales, por ejemplo); reglamentos sanitarios, investigación para la agroecología, etc.)

Alcanzar unas buenas políticas agrarias, con todos los beneficios que reportaría a la sociedad, no será posible desde la lucha del sector en solitario. La agricultura campesina, local y a pequeña escala, como defiende mayoritariamente la sociedad, se construirá desde las alianzas y la complicidad.

LOS FONDOS PARA EL DESARROLLO RURAL

Las políticas de desarrollo rural cofinanciadas con los fondos de la PAC y de los estados miembro han seguido un camino paralelo a las políticas agrarias: cada vez tienen menos peso las propuestas de desarrollo rural ligadas a actividades agropecuarias o proyectos campesinos a favor de la Soberanía Alimentaria y se han minimizado los enfoques comunes y genéricos. Finalmente, cada municipio, cada autonomía, cada estado ha gestionado los fondos como le ha parecido (con intereses partidistas siempre presentes). Se ha perdido una filosofía que apoye verdaderos proyectos para el campo y la administración es sólo una ventanilla que entrega ayudas. Son muchos los ejemplos que conocemos de mal uso de este tipo de ayudas, muchas veces incluso, para actividades sin relación ninguna con lo que entendemos como agrícola o rural. Y favoreciendo habitualmente proyectos muy cuantiosos, ligados a la industria agrícola, a la industria de la maquinaria, etc. lejos de proyectos sostenibles y que la gente necesita.

Como explicó Jeromo, «los proyectos de desarrollo rural, como el Leader, que eran una buenísima oportunidad para generar dinámicas en lo local y diversificar la economía rural, en muchos casos se han prostituido de mala manera».

Al analizar la nueva PAC no podemos olvidarnos de los capítulos de desarrollo rural. Es importante primero, conocer y evaluar cuál ha sido el resultado de tantos fondos empleados al desarrollo rural, y segundo, asegurarse que tipos de medidas de desarrollo rural se van a promocionar, y cómo. Tanto a nivel europeo como en el resto de administraciones.