La realidad de Somalia. Un hambre de todas y todos.

La realidad de Somalia. Un hambre de todas y todos.

Por Gloria Martínez. Periodista

Como es habitual en esta sección, tomamos extractos de diferentes artículos publicados recientemente y –como un puzle- los engarzamos creando ‘nuestro’ propio artículo. Cortar y pegar en el idioma informático para reforzar informaciones y enfoques que suelen pasar desapercibidos. Muchas veces por intereses, como es en este caso, la ocultación de las verdaderas causas del hambre en el Cuerno de África, mientras sus mares llenan latas de atún para países sobrealimentados.

La guerra siempre presente

“El caos y el olvido en los que Somalia lleva sumida desde hace veinte años han provocado la alarma humanitaria más grave de nuestros días: casi cuatro millones de somalíes necesitan asistencia urgente. La ONU ha declarado el estado de hambruna en cinco regiones del sur, zona controlada por Al Shabaab, grupo fundamentalista hermanado con Al Qaeda. Según fuentes de organismos internacionales en la zona, pronto podría declararse la alerta máxima en otras regiones más. (…) La violencia enquistada en la realidad somalí es el motor de la tragedia. La peor sequía en 60 años castiga a todo el Cuerno de África –hay más de 13 millones de personas en peligro–, pero en Somalia las balas tienen más peso. También la pobreza. Texas, en Estados Unidos, acaba de atravesar la peor temporada de lluvias en 44 años y los cowboys no mueren de hambre” (1)

“En síntesis, la gran diferencia entre Somalia y el resto de los países del este africano, igualmente afectados por esta sequía, viene dada por la permanencia del estado de guerra. Desde hace veinte años los somalíes viven sumidos en un clima de violencia de unos contra otros, sin una autoridad central estable y con capacidad para atender a la satisfacción de las necesidades básicas de la población y a su seguridad. La piratería, que recibe un tratamiento mediático desproporcionado, es solo una de las consecuencias de esta anarquía, que oculta una realidad mucho más compleja.” (2)

…y ¿cuál es esta realidad más compleja?

“Periódicamente, los medios de comunicación remueven nuestros confortables sofás y nos recuerdan el impacto dramático del hambre en el mundo. En 1984, casi un millón de personas muertas en Etiopía; en 1992, 300.000 somalíes fallecieron a causa del hambre; en 2005, casi cinco millones de personas al borde de la muerte en Malaui, por solo citar algunos casos.El hambre no es una fatalidad inevitable que afecta a determinados países. Las causas del hambre son políticas. ¿Quiénes controlan los recursos naturales (tierra, agua, semillas) que permiten la producción de comida? ¿A quiénes benefician las políticas agrícolas y alimentarias? Hoy, los alimentos se han convertido en una mercancía y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano.” (3)

“La especulación alimentaria, el control del negocio por parte de la agricultura industrializada y el acaparamiento de tierras juegan un triángulo desastroso para la población somalí. De este modo, las tierras en manos de muy pocas personas o, en el peor de los casos, de empresas o fondos de inversión extranjeros, se emplean para producir grano para los mercados internacionales en los cuales, gracias a la especulación con los alimentos, sus precios se disparan. Todo ello reduce a la población somalí a la pobreza y a la incapacidad de acceder a alimentos. Así, Somalia tiene una esperanza de vida de 50 años y tan sólo un 30% de la población tiene acceso al agua potable.” (4)

“En muchos países del Cuerno de África, el acceso a la tierra es un bien escaso. La compra masiva de suelo fértil por parte de inversores extranjeros (agroindustria, Gobiernos, fondos especulativos…) ha provocado la expulsión de miles de campesinos de sus tierras, disminuyendo la capacidad de estos países para autoabastecerse. Hay que recordar que Somalia, a pesar de las sequías recurrentes, fue un país autosuficiente en la producción de alimentos hasta finales de los años setenta. Su Soberanía Alimentaria fue arrebatada en décadas posteriores. A partir de los años ochenta, las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que el país pagara su deuda con el Club de París, forzaron la aplicación de un conjunto de medidas de ajuste”.

Alimentos a precio de oro que las gentes de Somalia no pueden comprar

“El precio de los alimentos se determina en las Bolsas de valores” (5) “En el mundo financiero nunca se ha producido tal volumen de inversión en las materias primas agrícolas. Solo en el último trimestre de 2010 se triplicó la inversión en comparación con los tres meses previos. El mercado posee una gran liquidez desde que los Estados trataron de sofocar la crisis financiera con enormes programas anticíclicos y paquetes de ayuda. (…) El pan del mundo atrae a inversores a los que les interesan tan poco los cereales como, anteriormente, las empresas punto.com o las hipotecas subprime.’Estoy aquí para hacer dinero. Cómo lo haga le da igual”, afirma Alan Knuckman, experto en materias primas. Para él no hay diferencia ninguna entre petróleo, plata y alimentos. ‘No creo en la política, sino en el mercado, que siempre tiene razón’ (…) ‘La época de los alimentos baratos se ha acabado’, profetiza Knuckman.

“Para sus compatriotas estadounidenses, que destinan el 13% de la renta disponible a adquirir productos para la nutrición, puede que el alza de los precios no pase de ser una molestia. Pero para los pobres del mundo, que dedican a comer el 70% de su magro presupuesto [como es el caso de Somalia], es una amenaza existencial”. (6)

“En la actualidad hay fondos de inversión y empresas que mantienen alimentos guardados en almacenes con el objetivo de que los precios se mantengan altos, aunque la gente pase hambre y los alimentos se pudran.  Se han de recuperar los cultivos autóctonos de las tierras. La mayoria de las veces países en desarrollo se ven obligados a comprar comida del exterior para hacer frente a las necesidades alimentarias cuando podrian cultivar la suya propia, la que siempre perteneció a estas tierras y recuperar así su Soberania Alimentaria. (…) Los alimentos demandados no pueden ser producidos y tienen que ser importados por lo que cualquier variación en el precio, la larga sequía sufrida y la aparición de los biocombustibles, pueden crear una crisis alimentaria insalvabile.  (7)

 

…y las responsabilidades que hay que empezar a asumir.

“De la deuda externa somalí, 26’73 millones de euros son con el Estado español. Esta deuda corresponde toda a dos créditos FAD otorgados en 1987 y 1989 al régimen dictatorial de Mohamed Siad Barre. En ese momento Felipe González era el Presidente. Oficialmente los créditos se destinaron a transporte terrestre. No obstante, su destino último fue para la venta de camiones y vehículos militares españoles a Somalia. Las empresas españolas que se beneficiaron de la operación en ambos casos fueron ENASA – PEGASO y FOCOEX, que en el momento de la concesión de los créditos eran 100% públicas. (…) Este es un ejemplo claro de como la mayoría de la deuda externa somalí se puede declarar como deuda ilegítima, de opresión, ya que estos créditos sirvieron para mantener o fortalecer al régimen dictatorial y represor de Somalia. (…) Además, desde 2008, el Gobierno del Estado español ha seguido gastando dinero con fines militares en Somalia mediante la operación Atalanta de la UE (contra los llamados piratas). Solo en 2010 el Gobierno gastó 82,3 millones de euros en esta misión, a los que habría que añadir 2,7 millones para la formación de militares somalíes (misión EUTM-Somalia)” (8)

“A los somalíes ya no se les permite la sostenibilidad alimentaria que les daba el mar debido a sus aguas han sido contaminados tantos por los desechos tóxicos de las compañías transnacionales, la pesca de arrastre de las grandes compañías pesquera y la contaminación de los barcos petroleros. (…) La llamada piratería somalí o los guerrilleros autonómicos del mar, como prefiero llamarlos, es una forma de lucha que tiene en ascuas a la OTAN, más la incorporación de Rusia para acabar con estas iniciativas en estos momentos que el petróleo se convirtió, ante la debacle nuclear de los países europeos y Japón, en el factor energético más confiable de la tierra. Sabemos que el programa mundial de alimento (de la ONU) está haciendo lo posible por contener el hambre que azota a más de dos millones de somalíes que cruzan la frontera hacia Kenia y otros países fronterizos, pero para poder llegar hacia esos sectores y sobre todo la región de Bakool y Lower Shabelle, tienen que pactar con el grupo guerrillero islámico Al-Shabab, en el que incluso se han incorporado más de 40 ciudadanos estadounidenses ante las injusticias que está cometiendo ese país contra los somalíes.” (9)

Soberanía Alimentaria para Somalia

“Si queremos acabar con el hambre en el mundo es urgente apostar por otras políticas agrícolas y alimentarias que coloquen en su centro a las personas, a sus necesidades, a aquellos que trabajan la tierra y al ecosistema. Apostar por lo que el movimiento internacional de La Vía Campesina llama la “soberanía alimentaria”, y recuperar la capacidad de decidir sobre aquello que comemos. Tomando prestado uno de los lemas más conocidos del Movimiento 15-M, es necesaria una “democracia real, ya” en la agricultura y la alimentación.” (10)

(1)Xavier Aldekoa, “La violencia y el desgobierno condenan al hambre a 3,7 millones de somalíes”, La Vanguardia,01/09/11

(2)Eva Estaún Sanz, “¿Qué está pasando en Somalia?”, IECAH, 06/09/11

(3), (5), (10) Esther Vivas, “Los porqués del hambre”, El País  30/07/2011

(4),(8) Xarxa de l´Observatori del Deute en la Globalització, Canalsolidario, 28/07/11

(6)H KNAUP / M. SCHIESSL Y A. SEITH  “El hambre cotiza en bolsa”, El País 04/09/2011

(7) José Esquinas, Levante-EMV, 24/7/2011

(9) (Jesús Chucho García, “Somalia: las causas del hambre”, America Latina en Movimiento, 31/7/2011 )