NUEVOS TIEMPOS PARA LA PLATAFORMA RURAL

(*) por Jerónimo Aguado Martínez, campesino

En el mes de octubre muchas y muchos de nosotros nos encontraremos en Gernika en el marco del VIII Foro por un Mundo Rural Vivo, convocadas y convocados por la Plataforma Rural. A propósito de tan importante evento, la revista Soberanía Alimentaria le ha pedido a nuestro compañero Jerónimo Aguado -como campesino y por su presencia continua en la Plataforma Rural-  una reflexión para conocer su punto de vista sobre los retos actuales de la Plataforma Rural en la movilización del campo español.

La Plataforma Rural es uno de los escenarios clave del movimiento campesino, hecho por la suma de organizaciones que defienden el mundo rural, e incorporó la Soberanía Alimentaria como principio regidor hace ya muchos años, siendo parte responsable de su difusión y propagación. 

Una mirada crítica hacia nuestros propios movimientos. Hemos olvidado al campesinado y hemos descuidado nuestros principios. Siendo referencia de las lucha campesinas y en la actual situación de crisis,  es momento de revisar nuestro quehacer.

1.LOS CAMPESINOS Y CAMPESINAS COMO SUJETOS PROTAGONISTAS

Me preocupa que la historia se repita. Que a los campesinos y a las campesinas NO se nos tenga en cuenta en los grandes debates sobre nuestras  problemáticas y  sobre las propuestas de futuro. Me preocupa que los agricultores y agricultoras, que hemos resistido durante miles de años todos los envites habidos y por haber de planificaciones y políticas hechas a nuestras espaldas, no podamos expresar –desde nuestras experiencias vitales-  sobre el cómo sobrevivir como productores y productoras en territorios a veces inhóspitos y difíciles.

Como campesino que soy a veces siento y percibo que en muchos espacios a las gentes del campo se nos sigue ignorando, todo un conglomerado de técnicos y técnicas, catedráticos y catedráticas, instituciones, líderes sociales, etc.… hablan en nuestro nombre.  ¿No es eso un ataque frontal a nuestra Soberanía?  Pues aunque son habituales los discursos construidos a favor de nosotros y nosotras, son pocas las veces que se nos  pregunta y da la palabra. Quizás por eso también es habitual que entre todos estos discursos las apreciaciones que se hacen poco tengan que ver con nuestras propias convicciones.

Y desde esta preocupación también hemos de mirar hacia dentro, hacia nuestras propias organizaciones y espacios de construcción colectivos. Si, tal como pienso, en la Plataforma Rural, nuestro espacio común de defensa de un mundo rural vivo, el campesinado ha perdido su voz, con este artículo pretendo, en primer lugar, averiguar cuáles han sido las posibles razones, y a partir de ello y del contexto actual plantear los retos que personalmente entiendo debemos recoger.

Mi preocupación entiendo debe de ser una preocupación de toda la Plataforma Rural. Después de veinte años de trabajo en red y en un nuevo contexto, tenemos que analizar críticamente cuáles han sido nuestros aciertos y desaciertos, y si hemos sido fieles al propósito que pretendíamos, que no es otro que la defensa de los hombres y las mujeres que vivimos en nuestros pueblos,  manteniendo vivos los territorios que necesitamos para la supervivencia humana. Y esta defensa sólo la podemos desarrollar si ponemos en el centro del debate a los campesinos y a las campesinas, a los ciudadanos y ciudadanas del medio rural, no como objetos ideológicos desde donde hacer nuestras revoluciones y construir nuestros discursos, sino como sujetos y protagonistas.

2-UNAS PINCELADAS HISTÓRICAS PARA RESITUARNOS

La idea de la Plataforma Rural surge en el marco del simposio por UN MUNDO RURAL VIVO que Caritas España celebra en El Escorial en 1992 para reflexionar colectivamente sobre los grandes problemas y desafíos que tenían por entonces nuestros pueblos. En el año 1992  aun no había concluido la Ronda de Uruguay, por lo tanto no se había creado la OMC, ni la Vía Campesina se había constituido como movimiento. Aún faltaban 4 años para que el concepto de soberanía alimentaria se lanzara en la Cumbre Mundial de la Alimentación. Sin embargo, el análisis de la realidad, las amenazas y las demandas sociales nos alineaban en todos estos aspectos.

De allí surge la idea de crear una herramienta desde donde poder confluir diversas organizaciones sociales, con presencia y misión centrada en lo rural, dispuestas a defender a los campesinos y campesinas, a sus comunidades rurales, a jornaleros y jornaleras, víctimas todas y todos del atropello de un modelo de desarrollo que daba la espalda al campo, y que tenía en las agendas de sus responsables políticos, subrayado y en mayúsculas, la aniquilación del campesinado, el abandono casi total del medio rural, y la destrucción de sus culturas, base de la sostenibilidad del medio rural.

Plataforma Rural hace 20 años que  puso sobre la mesa la urgente necesidad de mantener unos pueblos con vida, una agricultura con agricultoras y agricultores, el mantenimiento de la diversidad paisajística y cultural, la recuperación de la agricultura campesina, y la importancia de crear espacios de confluencia entre el campo y la ciudad, los movimientos campesinos y los movimientos urbanos. En definitiva, trabajando en red como proceso para romper el aislamiento del medio rural;  dar  apoyo a las iniciativas de resistencia que se iban creando; construir estrategias de fortalecimiento y defendernos del abuso hacia territorios marginados, sus gentes y sus culturas. Plataforma Rural nace para disponer de una herramienta, de un espacio donde poner en valor lo diverso de las organizaciones dispuestas a defender lo rural y lo campesino y aprender a trabajar juntas desde el respeto a la diferencia.

Las organizaciones rurales que hacíamos entonces Plataforma Rural, poco a poco vamos entendiendo la importancia de ampliar las alianzas a organizaciones ecologistas o de consumo, por ejemplo. Y es el debate desde la diversidad de organizaciones que se enredan el que empieza a dar sus frutos, articulando un discurso y un mensaje colectivo expresado en la idea de entender al Medio Rural como territorio excluido por las decisiones políticas, pero a la vez como espacio de vida y trabajo;  responsabilizar al modelo económico capitalista -y dentro de éste al modelo agroalimentario- de su declive; y entender que los problemas globales necesitan respuestas colectivas. El lema de la alianza expresó correctamente su objetivo, los anhelos de mucha gente por un mundo rural vivo.

También poco a poco se va articulando una metodología de trabajo que ha tenido resultados muy positivos. Por ejemplo, creo que hemos fortalecido y potenciado las acciones que se venían haciendo desde las diversas organizaciones que confluyen en la Plataforma, a la vez que se han desarrollado otras acciones desde el consenso general o de algunas organizaciones formando grupos de trabajo específicos. Plataforma Rural puede estar satisfecha de iniciar acciones o experiencias que eran complejas, innovadoras y/o transgresoras que finalmente se han consolidado en el movimiento social como acciones de lucha muy claras: la plataforma por las escuelas rurales de calidad, la denuncia de la PAC, la Red de Semillas, los primeros encuentros para impulsar los circuitos cortos, etc.

La aparición de la Vía Campesina y de su propuesta de Soberanía Alimentaria es acogida y respaldada entusiásticamente por la Plataforma Rural. Muchos círculos se cierran y se completa el discurso ideológico y se asume la Soberanía alimentaria como propuesta política que articula a mucha gente y como eje transversal de muchas de nuestras luchas. A tal punto que, de alguna manera, podemos decir que la estrategia de la Plataforma Rural se internacionaliza y cobra fuerza la presencia de las ONG de desarrollo.

Son momentos vitales que aportan fuerza, coherencia, compromisos… y como dice el lema de La Vía Campesina en la Plataforma Rural ‘globalizamos la lucha y globalizamos la esperanza’. No puede ser de otra manera, pero en cambio ¿no abandonamos en alguna medida nuestras propias luchas y a nuestras gentes? ¿No hemos desplazado la voz del campesinado y sus preocupaciones? Sí, de alguna manera lo global se nos zampó lo local, y no hemos sabido integrar bien la lucha por la Soberanía Alimentaria con la opción de defensa de nuestro medio rural y sus valores.

3-EL DESCUIDO DEL CAMPO ESPAÑOL

Seguro que hay otros muchos factores ajenos a nuestro trabajo como Plataforma Rural, pero como decía, algo no hemos hecho bien cuando se aprecia esa desconexión con nuestro propio medio rural y campesinado. Y así nos encontramos con un panorama realmente curioso que intentaré detallar:

(a)    Son bastantes las iniciativas que en las dos últimas décadas han llegado al campo, los nuevos pobladores como me gusta llamarles. Y tanto si se convierten en éxito como en fracaso casi siempre están desvinculadas, sin conexión con el medio rural tradicional. No se generan los lazos que faciliten los aprendizajes mutuos, bien lo sabemos desde la experiencia de la Universidad Rural con la rápida desaparición de raíces y saberes.

(b)   A tal punto no hay conexiones que, cuanto más tiempo pasa, las gentes de siempre del campo, aunque seguimos viviendo en los pueblos, cada vez pensamos más ‘urbanamente’, interiorizando los valores de la ‘modernidad’. Los valores campesinos que deberían influir a los nuevos pobladores y pobladoras poco a poco desaparecen, anulando toda posibilidad de transmisión para favorecer iniciativas de ‘recampesinización’.

(c)    Y la distancia es mayor también en los modelos productivos. El campesinado excepcionalmente se mueve de sus sistemas industriales, costándole mucho iniciar procesos de ‘desintensificación’, haciéndose complicado defender la agricultura campesina sólo con las ‘nuevas’ iniciativas.

Me queda la duda si la Plataforma Rural durante estos últimos años no tendría que haber trabajado más decididamente en estos ámbitos, y en estos nuevos procesos. ¿No tenemos aquí un espacio y un papel fundamental?

4-DE LO GLOBAL A LO LOCAL

Como sabemos y hemos visto, la Plataforma se ha configurado a partir de la confluencia y las alianzas de organizaciones que introducen en su agenda los problemas de los pueblos, la agricultura y la alimentación, siendo UN MUNDO RURAL VIVO el hilo conductor y el aglutinante que conforma la alianza. Y como parte de la VÍA CAMPESINA la  propuesta de SOBERANÍA ALIMENTARIA añade argumentos políticos a nuestro trabajo y una visión global.

Si a esto le sumamos el actual contexto de crisis, tenemos los ingredientes perfectos para que, con la perspectiva y fuerza global que nos da el pensamiento de la Soberanía Alimentaria, nos centremos decididamente en lo local, en sus aspiraciones y sus problemas. No es una resta, es una suma: los principios originarios de Plataforma Rural, hoy en parte olvidados, se enmarcan en un envoltorio, la Soberanía Alimentaria.

Concretando, ahora más que nunca toca: desde la Soberanía Alimentaria defender a los hombres y las mujeres que viven en  nuestros pueblos y apoyar las iniciativas que surgen y que trabajan por la transformación social y por un mundo rural vivo, siempre con el protagonismo de las propias mujeres y hombres del campo.

Propongo entonces tres líneas de trabajo en las que centrarnos decididamente:

LO ESENCIAL Y FUNDAMENTAL

(a)    La defensa de las culturas rurales y los valores campesinos, con especial atención a las gentes que las siguen manteniendo vivas, como ejemplo de resistencia y como base cultural desde donde tenemos que reconstruir el tejido económico y social de un mundo rural vivo. No podemos defender la vida rural y todo lo que ello significa, ignorando a las personas y a las comunidades (como comentábamos también, sabiendo y sin criminalizar, que caminan entre contradicciones, como trabajar en modelos agroindustriales que finalmente les apartan de lo rural y modifican sus valores con sus contradicciones…) que lo han mantenido vivo. Creer en el valor que pueden aportarnos las culturas de los pueblos originarios, campesinos y rurales, supone entender que en ellas están muchas de las claves para abordar los grandes desafíos que tiene la sociedad actual: económicos, sociales, medioambientales, organización del territorio, productivos, soberanía alimentaria, etc. Porque si bien la Soberanía Alimentaria es un eje central para nuestro discurso, la defensa del medio rural es un abanico de cuestiones más amplio. Rescatemos esa mirada íntegra.

ATENDIENDO A UNA NUEVA REALIDAD

(b)   El apoyo a los pequeños proyectos alternativos  que están surgiendo en las diferentes comarcas del Estado español como respuesta a la crisis capitalista y haciendo real propuestas de Soberanía Alimentaria. Son proyectos que a veces están aislados y necesitan de espacios para encontrarse con iniciativas similares para no sentirse solos. Plataforma Rural tiene que dinamizar la construcción de redes sectoriales y horizontales para dar visibilidad y fuerza a la cantidad de experiencias que están desarrollándose. Nadie mejor que Plataforma Rural para hacer de puente entre el pasado y el presente, lo nuevo que surge y lo viejo que se resiste a morir, las personas de origen urbano que buscan un lugar para volver a la tierra y las personas rurales que necesitan savia nueva para que los pueblos no se cierren; lo que se hace en un territorio con otro; compartir dificultades y éxitos.

UNA AGENDA POLÍTICA COMÚN

(c)    Para alcanzar UN MUNDO RURAL VIVO en el Estado español sabemos que se requieren luchas políticas, a veces locales, a veces globales. Y tienen que enmarcarse claramente en los dos objetivos anteriores, (a) revalorizar los valores campesinos y (b) apoyar las iniciativas en construcción. Es decir, tenemos que pensar concienzudamente qué interesa y como abordarlo.

Sobre la Agenda Política

Aquí es donde creo que podemos visibilizar las claves a las que me he referido en el artículo, con el cómo y qué se pone en la agenda política que aglutina a las gentes de la Plataforma Rural. No podemos dejarnos llevar por agendas internacionales que nos superan y nos apartan de nuestros objetivos, no podemos incluir todo lo que nos gustaría. La agenda es estratégica y tiene que ir en consonancia con los dos objetivos anteriores, (a) revalorizar los valores campesinos y (b) apoyar las iniciativas de transformación social. Sólo se deberían hacer cosas que encajen en esto o siempre con este sentido.

Con estas premisas, y a modo de ejemplo, una propuesta de agenda para los próximos años debería tener como eje estratégico, LA RECAMPESINIZACIÓN PARA ENFRENTARSE A LA CRISIS, que incluiría (a) Explicar y difundir que la soberanía alimentaria una herramienta de generación de  empleo y de reactivación de economías sociales y solidarias; (b) explicar y difundir los valores de la cultura campesina como valores para transitar hacia unas nuevas culturas postcapitalistas; (c) visibilizar, apoyar y acompañar desde la colaboración mutua las iniciativas que hoy en España quieren construir soberanía alimentaria; y (d) identificar y luchar contra las agresiones para el mundo rural español: el territorio en venta y la desaparición de los servicios públicos, la PAC…

 

5. SOMOS REFERENCIA DE OTRO MUNDO POSIBLE

Aún recuerdo el terror que yo y mis hermanos sentíamos el día que el recaudador del Estado  llegaba a mi pueblo para cobrar la contribución. Mi padre y mi abuelo se ponían de muy mal genio y nosotros pagábamos el pato. No entendían, de hecho no aceptaban, que desde el Estado ‘les controlaran’ sus vidas y les gravaran un impuesto para soportar una estructura lejana y que para nada necesitaban: el Estado capitalista.

Claro que no, el campesinado con su propia agricultura y alimentación, había sido en buena medida un ser autónomo, −autogestionado diríamos en el lenguaje actual de los movimientos sociales. En la medida que el capitalismo como sistema económico que sólo piensa en crecer y acumular ha ido ganando terreno, nuestra autonomía, nuestra soberanía campesina ha ido desapareciendo. Nos han deglutido para hacerse con la gestión de los recursos naturales y con el control del sector primario de la economía.

Por eso, hoy que padecemos una crisis global causada por este capitalismo, la reivindicación de un mundo rural vivo, con economías a pequeña escala, con valores de austeridad voluntaria, de colaboración mutua, de convivencia con la Naturaleza y de soberanía en temas de alimentación, energía, educación, etc. es poner en el aparador respuestas a la crisis y al capitalismo. Somos poseedores de ideas, experiencias y saberes verdaderamente revolucionarios.

Por otro lado, la lucha por la soberanía alimentaria de la que somos parte importante y muy activa, nos ha (felizmente) superado. Sólo se trata de viajar un poco por el territorio y observar la cantidad de gente y movimientos aglutinados alrededor de sus paradigmas  para comprender que más allá de la Plataforma Rural y de la propia Vía Campesina en España tenemos algo así como un fantástico Movimiento Social Global por la Soberanía Alimentaria. No tiene estructuras, ni datos fiscales, a veces es grande, a veces invisible, pero existe y se multiplica.

Recapitulo, por un lado el mundo rural que defendemos es referencia para los movimientos que construimos alternativas al capitalismo; por el otro, la Soberanía Alimentaria que vimos nacer hoy es otro gran movimiento en sí mismo. Entonces, con esta realidad, una pregunta dejo en el aire, ¿cómo debemos pensar en organizarnos?

Eso sí, Plataforma Rural tiene que ser una herramienta que acompañe la movilización de la sociedad, un espacio libre, colectivo, flexible, horizontal, creativo, sin mandos, alegres y comprometido  para el encuentro de personas  e iniciativas locales. Un lugar abierto para el análisis, el debate constructivo y el lanzamiento de nuevas propuestas encaminadas a defender la Soberanía Alimentaria y la vida de los pueblos en el Estado español. Tenemos que dar visibilidad a lo que es y acontece en el medio rural. También tiene que ser un espacio para trasladar a la sociedad los nuevos sueños y las nuevas esperanzas. Por último, hemos de ser un espacio articulado y fuerte para ofrecer resistencia a los ataques que nos llegan.

Nos reafirmamos en nuestros propósitos y ¿pensamos colectivamente el cómo? En Gernika, en el  marco del VIII FORO POR UN MUNDO RURAL VIVO vamos a tener la primera oportunidad.

Un comentario en “NUEVOS TIEMPOS PARA LA PLATAFORMA RURAL

  1. Muchas gracias a Jeromo, Gustavo y todas las personas que haceis posible estas interesantes reflexiones sobre el mundo rural y la soberanía alimentaria. La revista esta siendo una gratificante iniciativa y tiene todo mi apoyo.

    Leyendo alguno de sus artículos, una se pregunta como es que quienes “gestionan”
    la economía del dinero, no son capaces de ver la importancia de los recursos tan importantes que tiene el medio rural y como podrían ofrecer tantas duraderas alternativas.

    En fin que os empujaron a tantas personas a la ciudad y allí es donde quieren que sigan las jóvenes generaciones….¿veremos en algún momento algún atisbo de lucidez por su parte???

    Gratitud de nuevo a personas campesinas como Jeromo y todas las que siguen habitando los pueblos desde el respeto a la utilización de sus recursos naturales.

    Un abrazo y toda mi empatía.

    M. Teresa

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