Voces por la Soberanía Alimentaria

DE UN VISTAZO Y MUCHAS ARISTAS

Agradecemos las opiniones que hiladas construyen este artículo. Un tejido de comentarios de personas diferentes, pero con un argumento común, la defensa de la Soberanía Alimentaria. En ellas nos explican sucintamente que significa para ellas y ellos el compromiso por la Soberanía Alimentaria.

—-

Avanzar en la Soberanía Alimentaria implica cambiar el modo en que nos alimentamos, ponerle rostro a las y los que cultivamos,  valorar cómo se ha cultivado el alimento, si la finca o la granja se encuentra o no en nuestro entorno ,  y quien  lo ha producido. No puede ser impuesta, pero sí es necesario que se pongan los medios para que elegir Soberanía Alimentaria sea una opción para las y los habitantes de cada zona.

En Canarias tenemos  cientos de variedades de papas (bonitas, coloradas, negras,..), mas de 150  de millo, y  decenas de cebollas , ajos, castañas,  peras e higos,… Además, aún se conserva un conocimiento ancestral sobre “la cultura del agua” por parte del campesinado y una manera propia de entender la relación con los cultivos, con el clima y con el terreno.  ¿Será posible que dejemos morir el que, probablemente, sea el mayor patrimonio que tiene esta tierra? 

Miguel López, Secretario Insular de COAG Tenerife

Desde hace años recibo información sobre la Soberanía Alimentaria  me doy cuenta de cómo ha cambiado mi forma de entender lo que es la alimentación, la forma de conseguirla y su relación con el medio ambiente, la economía comunitaria, el bienestar de las poblaciones y sobre todo, la brutalidad que supone para la Humanidad la existencia de los especuladores capaces, por codicia y solo por codicia, de inventarse cualquier estrategia alimentaria  aún a costa de dejar a poblaciones enteras sin lo que tradicionalmente ha constituido la base de su forma de vivir, la alimentación y con ella, la agricultura.

Me parece fundamental todo lo que su pensamiento nos trasmite. Estoy convencida de que uno de sus grandes logros es poner de manifiesto ante nuestra opinión tan manipulada por los medios y los gobiernos,  un hecho incontrovertible , y es que  la economía especulativa y la codicia  son profundamente destructivas  para cada uno de los seres  humanos a los que esclaviza y corrompe y les impide acceder al bienestar de su cuerpo y de su espíritu , siempre,  a partir de lo más elemental de nuestras vidas: los alimentos que tomamos y con ellos, nuestra supervivencia.

Rosa Regàs. Escritora

Para una organización de desarrollo la Soberanía Alimentaria nos ha interpelado  radicalmente,  en nuestro pensamiento y  en nuestra forma de actuar, lo que nos ha dado la oportunidad de vivir una explosión intensa de debates, surgimiento de ideas y creatividad, que ha hecho evolucionar nuestra organización  y fijarnos nuevos  horizontes y objetivos, donde nuestras actuaciones en norte y en sur cobraran un sentido global e integral a través de un eje común.  Son muchas las alternativas que están surgiendo con elementos comunes como la pequeña escala, el reequilibrio ecológico, la diversidad y la democracia.  El movimiento por la soberanía alimentaria debe confluir con estos otros movimientos  para abrir el camino de que se desarrollen diversas propuestas que configuren una esperanza global.

Javier Guzmán, Director de Veterinarios Sin Fronteras

Soberanía Alimentaria en el ámbito pesquero significa  un reto por la distancia entre las políticas actuales ylas que supondrían una integración real de conceptos defendidos por la  soberanía alimentaria. Pero también un reto conceptual  ¿qué significa  en relación a los países sin costa ni recursos acuícolas? ¿Y para los stocks pesqueros fuera de las aguas territoriales? ¿Cómo en la gestión pesquera podemos evitar la confusión entre derechos y propiedades de un recurso que es común?

 también arroja claras luces sobre  aspectos importantes en el sector: la globalización de las problemáticas pesqueras, el decreciente control real sobre las políticas que se implementan por parte de las y los pescadores, la poca adecuación de las políticas a las características ecológicas y sociales donde se aplican, etc. que acaban cristalizando en  crecientes dificultades para la pesca artesanal y la gestión sostenible y equitativa de los recursos pesqueros. Por ello estoy convencido que es una propuesta llena de futuro.

 

Miquel Ortega. Fundación ENT y coordinador político en España de OCEAN2012

 

La Soberanía Alimentaria representa el motivo de lucha de cientos de miles de personas con muy variado origen,  cultura, ocupación, edad, que, juntas, trabajan para conseguir que la realidad de quienes producen a pequeña escala nuestra comida mejore, al tiempo que mejora la calidad de vida de quienes la consumen. En los diez últimos años he tenido la suerte de conocer y trabajar con estas personas,  y en muchas ocasiones hemos tenido ocasión de presenciar la “magia de la Soberanía Alimentaria”: una vez superada la barrera del idioma, comprobamos cómo las personas se comprenden en lo más profundo, cómo todas ellas indican los mismos responsables y las mismas soluciones a sus problemas.

Uno de los casos más emblemáticos para mí fue el de Richard Pomba Peno, campesino pigmeo de Camerún, quien viajaba por primera vez, no sólo fuera de su país, sino incluso fuera de su provincia. Al escuchar hablar a otras y otros campesinos,  no logró articular palabra  hasta que, al final, le pregunté qué le había parecido la experiencia y me contestó muy serio “Esto va a cambiar, las cosas ya no serán iguales en casa. Yo no sabía que éramos tantas personas. Ahora que lo sé, siento que juntos podemos cambiar nuestro destino”.

Sin duda, el intercambio entre los y las representantes de organizaciones de diferentes sectores de producción y geografías ha propiciado el conocimiento de un sinfín de experiencias que ayudan a encontrar inspiración para afrontar esos retos, así como el desarrollo de, probablemente, la mayor red social real.

Beatriz Gascó Verdier, CIP, Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria.

Me llegó como concepto innovador, proponiendo la recuperación de semillas, el derecho a cultivar y alimentarnos de nuestros propios cultivos… ¡Revolución!

Para nuestra visión, la que podríamos llamar “europea”, con una historia agrícola, a la vez de milenaria, desarraigada por la industrialización y el sedentarismo, etc. semi-obligado por el consumismo, se podría trasladar ya no sólo al hecho agrícola-nutricional-económico, sino también a un ámbito anímico, en el que volvamos a la tierra, a utilizar nuestras manos, a conectar las ideas con el trabajo práctico, con la artesanía y maestría que supone trabajar la tierra, en la tierra y para la tierra. Por nuestro bien.

Ricardo Pérez Palacios. Granja Escuela Cando. Corullón (León) 

 

En pleno contexto de manifiesta crisis del capitalismo global, la soberanía alimentaria, no sólo no ha perdido su vigencia, sino que cada día que pasa va en aumento. Desde su surgimiento ha ido aterrizando en los diferentes contextos y se ha ido profundizando en sus diferentes temáticas asociadas e interrelacionadas. 

La Soberanía Alimentaria, a la vez que se mantiene como principal referente en las luchas por un mundo rural vivo y por el derecho a la alimentación, está dando respuestas a temáticas que hace 15 años solamente se atisbaban, como el cambio climático, la crisis energética, la crítica al crecimiento ilimitado, la necesidad de la reordenación de las actividades y asentamientos humanos en el territorio, etc.

 Alex Guillamón. Entrepueblos

Nos hemos guiado por los mercados usando una brújula trucada que se llama publicidad y nos hemos alejado del sentido común ante la gran trampa urbana,  la comodidad.  Lo  hemos pagado caro: alimentos de pésima calidad y poco saludables, cuando no  claramente nocivos. Y nos hemos creído modernos. Y estamos más enfermos. Y hemos destrozado la naturaleza. Y casi nos hemos cargado nuestra agricultura.

Hemos llegado tan alto en este recorrido por lo absurdo, que el regreso no necesita demasiado esfuerzo: ya no cabe la comparación entre la comida del siglo XX (sofisticada – ¡deconstruída!-, empaquetada, precocinada o directamente comida basura) y la  comida de toda la vida. Para afianzar esta elección sólo hace falta un poco más de información y determinación. ¡Si además hubiera voluntad política y la legislación adecuada, sería maravilloso!

Ahora hay que explicar que ésta es la parte visible de algo mucho más amplio: que detrás de lo que comemos hay  historias de personas, de lugares, de entornos naturales, de culturas, de maneras diferentes de hacer las cosas. Además, hay ingredientes que hay que incluir en esta historia: los derechos de las personas, la sostenibilidad y el valor de la biodiversidad.  A esta secuencia, a esta historia es a lo que llamamos Soberanía Alimentaria y es la que garantizará un futuro saludable para todas y todos.

Ana Etxenique. CECU

De entre las cuestiones de la Soberanía Alimentaria, me parece fundamental destacar el enfoque productivo. Sus prácticas basadas en agroecología se dirigen a nutrir y regenerar los suelos agrícolas y su entorno. Tiene como fin conseguir unos alimentos de elevada energía vital, que nutran a las personas en todos los aspectos de su vida, incluso en la voluntad creativa con que nos enfrentamos al mundo, para ayudarnos en nuestro camino de desarrollo.

Vicent Bordera. Agricultor biodinámico

Desde la investigación aplicada para sostenibilidad, creo que la Soberanía Alimentaria constituye un punto de encuentro, debate, aprendizaje colectivo y en definitiva una ventana de oportunidad para dotar de espíritu crítico y aplicabilidad a nuestras investigaciones en temas ambientales, de manera que  contribuyan a una sostenibilidad real, ecológica y social. La investigación, como los alimentos, la hacemos realidad mujeres y hombres, a menudo invisibles, pero que creemos en la posibilidad de transformar el mundo con nuestro trabajo. La Soberanía Alimentaria es para mí, como ecóloga, investigadora y ecologista militante, la manta que, mientras tejo, mantiene el calor de mi motivación y me une a personas de todo el mundo ocupadas en seguir tejiendo esa misma trama para alimentar al mundo con el calor de la tierra.

Elisa Oteros. RedES para la Sostenibilidad. Universidad Autónoma de Madrid.

En Ecuador, la Soberanía Alimentaria es un mandato constitucional que exige la construcción de una nueva política rural y agropecuaria.

Esto implica una estrategia adecuada de redistribución de la tierra; de protección, redistribución y distribución de los recursos hídricos; y, de reconocimiento del territorio a los pueblos y las nacionalidades indígenas. Esto se conseguirá estimulando el rescate de la tecnología tradicional y el desarrollo de las innovaciones y adaptaciones tecnológicas propias en el sector. El objetivo es una agricultura más soberana, más incluyente, más proveedora de empleos y más respetuosa del medio ambiente. Es urgente la disminución del uso discriminado y creciente de agroquímicos, fomentando y estimulando la producción orgánica.

Otra pata fuerte de la soberanía alimentaria radica en una política de comercialización agropecuaria, que rompa con la red monopólica de los intermediarios. Es obligatorio asegurar el abastecimiento, la distribución y la regulación de precios de los productos a través de la comercialización directa en las ciudades, creando redes solidarias de abastecimiento y mercados locales. Es indispensable ejercer plena soberanía sobre los recursos de la biodiversidad, consolidar la protección de los ecosistemas y establecer un sistema riguroso de respeto al conocimiento tradicional.

Todo lo expuesto anteriormente implica una verdadera revolución agraria. No habrá soberanía alimentaria, ni soberanía sobre los recursos naturales, en el marco del respeto a los Derechos de la Naturaleza, mientras la tierra esté controlada por grupos y actividades que prioricen los negocios antes que la vida misma. Lamentablemente, en Ecuador, el gobierno cumple muy pocas de las disposiciones constitucionales.

Alberto Acosta. Fue Presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador y Ministro de Energías.

La Soberanía Alimentaria trae una Ética sobre la Vida. Y con esa ética viene el reconocimiento de una realidad discriminatoria, del  trabajo invisibilizado e infravalorado que hacen las mujeres del campo. El patriarcado y el neoliberalismo actúan con un mismo ideario, la explotación de las personas, de  la naturaleza y de las mujeres como género.

Como campesinas podemos sentir más cerca la conexión holística con nuestro entorno, la espiritualidad de formar parte de los ritmos que rigen la biología y la PachaMama, lo que se llama “el principio femenino”.

Nuestra  propuesta política feminista es  integradora.  La sociedad necesita la Soberanía Alimentaria, y con ella reivindicar  para todos y todas: autonomía económica, participación sociopolítica y  reparto social de los cuidados.  Para alcanzar la Soberanía Alimentaria hay que conseguir la emancipación de las mujeres y la defensa de sus derechos. Nosotras estamos en el corazón de la Soberanía Alimentaria. Y sin Mujeres no hay Soberanía Alimentaria.

Belén  Verdugo. CERES.

La propuesta de Soberanía Alimentaria tuvo y tiene la virtud de situar en los movimiento sociales del norte, de corte muy urbano, la situación que está viviendo la producción alimentaria mundial. Aunque estos movimientos hemos practicado activamente las solidaridades con otros pueblos, la agenda campesina no aparecía demasiado. La construcción de una red campesina mundial (La Vía Campesina), refuerza una visión común, cuya punta de lanza es la Soberanía Alimentaria, concepto que aglutina una propuesta integradora, no sólo de modos de repartir, producir, distribuir y comercializar, sino de demandas  de la ecología, feminismo e internacionalismo entre otras. La interconexión entre espacios o movimientos es fundamental para avanzar en esta propuesta. Su principal reto es que el mundo urbano e industrial, asuma estos planteamientos campesinos como suyos.

Joseba Gotzon. Mundubat

Una campesina guatemalteca, de quien lamento no recordar el nombre, a pesar de que seguro muchas otras campesinas sabias me hubiesen dicho lo mismo, me dijo, “no necesitamos que ustedes vengan acá a hacer proyectos, serían muy útiles si arreglasen aquellos asuntos de su casa que nos perjudican”. 

Admiro a muchas personas que desarrollan iniciativas enmarcadas en la Soberanía Alimentaria, que producen de forma agroecológica, que cocinan en comedores escolares ecológicos, que se unen para montar un grupo de consumo responsable y local, pero es sólo cuando se enmarcan en un movimiento global, que además de proponer, denuncia las prácticas y políticas injustas para tratar de cambiarlas, cuando realmente construimos la Soberanía Alimentaria.

Juan Clemente. Miembro de la Granja ecológica La Peira.

El sistema de producción agrícola hegemónico destruye la biodiversidad, genera pobreza y exclusión social y, en lo que respecta a las campesinas pobres del Sur, empeora notablemente las condiciones de la vida cotidiana. Los agrotóxicos han sido señalados asimismo como causantes de malformaciones genéticas en sus hijos e hijas y  actúan como xenoestrógenos, causando un notable incremento del cáncer de mama y del Síndrome de Hipersensibilidad Química múltiple tanto en productoras como en consumidoras.  El modelo de la Soberanía Alimentaria goza, por tanto, del apoyo de numerosas mujeres. Su participación en el movimiento internacional por la Soberanía Alimentaria ha dado lugar a la Declaración de Nyéléni (Mali, 2007), reivindicando que han sido pioneras en el conocimiento popular de la agricultura y que son las guardianas de la biodiversidad al ocuparse, en numerosos países, de conservar e intercambiar semillas autóctonas. Recuerdan  también que son quienes producen el 80% de los alimentos en los países más pobres,  reclaman para las mujeres el acceso a la tierra, a los recursos y servicios esenciales y piden la participación política. Rechazan explícitamente tanto la opresión moderna del mercado como la antigua de las sociedades tradicionales. Vemos, pues, que la lucha por la Soberanía Alimentaria abre nuevos espacios de reivindicación de la dignidad y la autonomía de las mujeres: en el ámbito rural, un terreno antiguamente árido para las reivindicaciones feministas, se comienza a tomar conciencia de la subordinación femenina, de la violencia patriarcal que subyace al maltrato, y de la necesaria reciprocidad con mujeres que ya no se resignan a ser productoras invisibles. 

Alicia H. Puleo. Académica del ecofeminismo

 

Se hace  necesario  superar una economía monetaria que en lugar de crear riqueza la extrae de la naturaleza para,  después de concentrarla en pocas manos, devolverle residuos contaminantes. Si ponemos la mirada en cómo crea la riqueza la naturaleza observamos que la fotosíntesis es  el principal proceso  por el que el Sol fija el carbono generando materiales útiles  La fundamental actividad humana que utiliza este proceso para satisfacer sus necesidades es la agricultura. Por ello la agricultura está llamada a jugar un papel central en una alternativa a la crisis desde el punto de vista ecológico y energético. 

También,  si partimos de que la solución a la crisis debe ser capaz de satisfacer las necesidades humanas básicas, una alternativa que incluya la alimentación es imprescindible. Nos encontramos, pues, que en  la Soberanía Alimentaria, como elemento alternativo a la crisis,  confluyen  la visión  ecológica, la energética y la alimentaria.  La capacidad movilizadora  de amplios sectores sociales que tiene los derechos asociados a la soberanía alimentaria, hacen que  la democratización de la alimentación constituya la columna vertebral, el objetivo y a la vez el camino, en la lucha por la soberanía alimentaria. Se coloca así como parte sustancial de la exigencia de democracia real que está en el núcleo  de la rebelión  contra la actual crisis.  Es decir, también la dimensión política del paradigma del otro mundo que queremos construir, tiene a la Soberanía Alimentaria en el centro.

Xavier Montagut. Xarxa de Consum Solidaria

La Soberanía Alimentaria es la idea que me faltaba para cerrar el círculo, para ordenar la ensalada de conceptos que se han ido incorporando a mi vida. Estoy por el decrecimiento, pero a la vez siendo consciente de cómo consumo, y dónde pongo el dinero que no puedo evitar gastar. Me interesa la permacultura, pero no como salvavidas personal, sino como forma de reconciliación con el medio. La ecología no es un deber, o una moda. Es el resultado de la comprensión y el respeto de los procesos naturales. Respeto la lucha antiglobalización, pero no por miedo a un fantasma que acecha, sino conociendo ya, y cada día un poco más, cómo  afecta a todos los seres. Colaboro en cooperación internacional, pero no aportando algo de dinero. De repente mi participación diaria ayuda a ir cambiando los circuitos comerciales, restituyendo el orden perdido, mejorando las condiciones de las personas en los países del sur, del norte, este y oeste. Trabajo en colectivo, en un proyecto que considero sencillo y necesario. Hago las tareas que me corresponden en el grupo de consumo, asisto a las asambleas, intento participar en las propuestas,…Y poco a poco he conseguido que esa acción rutinaria e inevitable de comprar comida, se convierta en una forma de tomar conciencia de las posibilidades que ofrece el trabajo conjunto, de lo difícil que es organizarse sin líderes, de lo importantes que somos cada persona en un colectivo…

Inés Payá. Grupo de consumo L’Alficós.

En el proyecto Fiare de Banca Ética hemos visto con claridad desde la misma creación de la iniciativa que uno de los retos fundamentales que afrontábamos era la forma de construir políticamente el proyecto.  Ante este reto , fijamos nuestra mirada en otras propuestas de acción colectiva que tratan de articular circuitos económicos alternativos vinculando a personas y organizaciones tanto en la oferta de productos y servicios, como en la intermediación y la demanda. 

Hoy sabemos en Fiare que Banca Ética y Soberanía Alimentaria compartimos  una misma manera de entender cuáles son los desafíos que el neoliberalismo está planteando a nuestras sociedades, y cuáles son los mecanismos posibles para hacerles frente. Por eso hemos apostado con firmeza por mantener una triple vinculación con los movimientos en defensa de la Soberanía Alimentaria. En primer lugar, porque ellos deben ser (y son) parte importante de la construcción de Fiare, en segundo lugar, porque con ellos compartimos valores y estrategias en el marco de la Economía Solidaria, y en tercer lugar porque ellos deben ser unos de los destinatarios preferentes de nuestra actividad de crédito. La creación de circuitos de ahorro-intermediación-crédito orientados a reforzar el ámbito de la Soberanía Alimentaria es hoy un desafío al que en Fiare sabemos que tenemos que responder.

Peru Sasia. Proyecto Fiare

La soberanía alimentaria es para mí el escaparate de una nueva forma de organización social. Es un remanso de paz frente el modelo capitalista, incontrolable y devastador. Es una visión de sociedad adaptada a su entorno, con nuevas formas de trabajo (ahora casi inimaginables) que están esperando. Es casi un ideal pero sólo casi, porque es posible. Y casi, también, porque sabemos que no es perfecto porque nunca nada colectivo lo podrá ser. Porque aún cultivando nuevos alimentos, y con ellos nuevos valores, sabemos que nunca faltaran pequeños campesinos, sin éticas, que venderán ecológico sin serlo y nunca faltarán tampoco los que quieran acaparar y dominar al otro. Pero sabemos también que pueden ser minoría y que en un mundo a pequeña escala, más local, esto es menos lesivo y más controlable.

Ricard Cots. Consumidor

Según la FAO, existen alimentos para alimentar holgadamente a casi el doble de la población mundial. El problema  es  el acceso a los mismos. Los alimentos están en el mercado internacional, pero no llegan  a los hambrientos del mundo, el 70% de los cuales viven en zonas rurales de los países en desarrollo. La solución al problema del hambre no es simplemente producir más, sino producirlo localmente. De ahí la importancia vital que asume la Soberanía Alimentaria y con ella los sistemas locales de producción agrícola, las y los pequeños agricultores y los cultivos infrautilizados.

Con la creciente volatilidad e incremento dramático de los precios de los alimentos básicos a partir del 2007, un pueblo no puede continuar dependiendo del mercado internacional para alimentar a su población sin poner en peligro su propia soberanía. De hecho ya en 1970 Henry Kissinger ex Secretario de estado de EE.UU., llegó a afirmar “Controla el petróleo y controlarás las naciones, controla los alimentos y controlarás a los pueblos”.

José Esquinas Alcázar. Director de la Cátedra de Estudios sobre Hambre y Pobreza de la Universidad de Córdoba

 

2 comentarios en “Voces por la Soberanía Alimentaria

  1. Debemos ser conscientes de lo que estamos haciendo con nosotros mismos y con los demás. es una tristeza que mientras uno tenemos comida hasta para botar, otras MUERAN de hambre. Esto es escalofriante y demasiado triste, pero peor aún que sabiéndolo no hagamos nada para mejorar.
    Por medio de la agricultura podemos lograr grandes cambios, pero ante todo es importante que entre países y grandes industrias se pongan de acuerdo para llevar los alimentos hasta donde sea necesario ir. Les dejo el link a una página de agricultura en mi país, a mi me ha parecido muy interesante, ya que va dirigida a las zonas rurales, espero les guste http://www.agronet.gov.co

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s