El momento de ser valientes

VALORES PARA UNA SOBERANÍA ALIMENTARIA DESDE LA ECONOMÍA SOLIDARIA .

(*)  Daniel Jover

Vivimos en un sistema que se desmorona, incapaz de sostener la dignidad y la vida en la Tierra. Si los mercados financieros -erigidos en Nuevos Dioses a quienes idolatramos- solo conocen la “inmoralidad” del enriquecimiento sin límite: ¿qué otras éticas  y valores cabe anteponer en el proceso de construcción de la Soberanía Alimentaria por un Mundo Rural Vivo?

Un mundo nuevo y posible

Hay que recordar lo que decía Gramsci: “La crisis se produce cuando el viejo mundo tarda en desaparecer y el mundo nuevo tarda en nacer. Y en este claroscuro, los monstruos pueden aparecer”. La crisis es un momento revelador: serenamente en riesgo, intentamos comprender cómo nuestras culturas y formas de vida vinculadas a la tierra van siendo desintegradas por un capitalismo depredador que no es detestable sólo por sus excesos, sino por su lógica de desmesura-acumulación, cosificación y mercantilización de todas las esferas de la vida.

En la hegemonía cultural domina la competitividad como principio rector de vida, la inseguridad y el miedo como ideología máxima y el “sálvese quien pueda” como única opción de futuro. Frente a ello proponemos una apuesta por la ética de la solidaridad y la cooperación que ya es compartida por las “Eutopias”-los buenos lugares donde se experimentan innovaciones sociales asentados en valores y derechos humanos- y las praxis de esperanza, desarrolladas en el mundo por las múltiples iniciativas de soberanía alimentaria y economía solidaria que en sus vínculos e intercambios muestran un espacio de fértil creatividad e innovación social.

Urge re-aprender y desarrollar los valores éticos de la humanidad construidos a lo largo de siglos y custodiados por la sabiduría perenne que todos los pueblos campesinos han preservado como un tesoro.

 

El punto de encuentro entre la economía solidaria y la soberanía alimentaria: los valores.

La economía solidaria (en adelante ES) entiende que la economía ha de subordinarse a su finalidad original y por tanto proveer, de manera sostenible, las bases materiales del desarrollo personal, social y ambiental del ser humano.

Este punto de vista, evidentemente, invierte el sentido y el valor central de la economía convencional. La ES concibe la empresa como una organización que mejora la rentabilidad empresarial y la eficacia profesional a partir del potencial que tienen las personas sobre el capital; la gestión participativa y democrática frente a la jerarquía  piramidal; el compromiso cívico y la responsabilidad social de las propias empresas con la ciudadanía activa y su implicación con la comunidad, la solidaridad y el desarrollo sostenible. Las empresas de la ES logran asegurar empleos de calidad y contribuyen mejor a la cohesión social y el desarrollo local; son una vía idónea para combatir la crisis, la resisten mejor porque son alentadas por valores éticos y culturales más humanos.

Sabemos que el dinero es un indicador insuficiente y muchas veces inadecuado para medir la verdadera riqueza de un país. El PIB contabiliza positivamente flujos de caja ligados a la destrucción y, sin embargo, no contabiliza los recursos naturales o humanos no monetarios. En la Soberanía Alimentaria (en adelante SA) y la ES ya aplicamos otros indicadores para calcular la verdadera riqueza: solidaridad, espíritu de cooperación e innovación. Estos valores culturales asociados a la reciprocidad activa son imprescindibles para que sean exitosas estas propuestas cooperativas y autogestionarias. Solo de este modo se puede reforzar la capacidad de resistencia de la sociedad frente a la atomización social provocada por la monetarización y mercantilización de la vida cotidiana.

El punto de encuentro, entonces, entre la SA y la ES está en el plano ético de unos valores compartidos: la vocación de ser responsables y solidarios en la lucha por la dignidad, la justicia y la igualdad en una tierra habitable. Generan confianza porque tiene credibilidad. Optan por un modelo de desarrollo sostenible y de calidad total que empieza por la calidad de las personas. Ambos discursos complementarios saben que la indignación y la queja no sirven si no tienen una praxis y un compromiso de la acción concreta.

Redescubrir el significado de VALOR

Valor es  lo que hace que  una cosa sea digna de ser apreciada, deseada y buscada. Actúa como impulso y energía motriz para alcanzar proyectos ideales de comportamiento y convivencia. Se consideran valores universales la honestidad, la responsabilidad, la verdad, la solidaridad, la cooperación, la tolerancia, el respeto y la paz, entre otros. Pero estos valores no existen aislados o desconectados de la práctica vital, ya que solamente se hacen visibles por su encarnación en la mente y la práctica de las personas.

Los valores no son banales ni neutros; reflejan principios éticos, criterios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en la vida y en las relaciones con los demás, al tiempo que nos ayudan a realizarnos como personas y sociedad; nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro. Marcan referencias en la cartografía ética-moral de las personas y las comunidades, configurando nuestra singularidad.

VALOR

CONTRAVALOR

Ayuda mutua Daño, enfrentamiento
Responsabilidad Irresponsabilidad, incumplimiento
Democracia Dictadura, autoritarismo
Igualdad Desigualdad, parcialidad
Equidad Desproporción, injusticia
Solidaridad Enemistad, hostilidad
Honestidad Corrupción, depravación
Transparencia (claridad) Opacidad, turbidez
Responsabilidad social Parasitismo, aprovechamiento
Preocupación por los demás Egoísmo, interés particular

Cuando se llevan a la práctica cotidiana no sólo son fuente de satisfacción y plenitud sino también testimonio estimulante, ya que  la matriz de los valores genera esperanza, compromisos y obligaciones en las formas de actuar, vivir y convivir. Y estas “Eutopías” inéditas  y viables  se gestan gracias a la fecundidad de esos valores cooperativos y solidarios que hermanan la SA con la ES en la misma estrategia educativa y ética transversal. Es hermoso mirar y admirar en ese entorno de la SA y la ES,  donde las cosas son enteramente lo que parecen, en una claridad sin resto alguno de opacidad, porque andan impulsadas por la esperanza. No la esperanza ingenua, sino aquella que nos permite percibir la realidad con todo su potencial. No sólo lo que es, sino lo que puede llegar a ser. La esperanza como amor a la vida, generadora de la alegría y del valor de buscar la verdad de la experiencia humana. Esos valores compartidos nos proporcionan una pauta para formular metas y propósitos, personales o colectivos. Reflejan nuestros intereses, sentimientos y convicciones más importantes.

La voz del viento ver 36Los valores se refieren a necesidades humanas y representan ideales, sueños y aspiraciones. Los valores son importantes por lo que son, lo que significan, y lo que representan. Nos  ayudan  tener conciencia propia y moral autónoma  ya que producen sentido y  dotan de significado a nuestras vidas. Nos impele a vivir, sin miedos, desconfianzas, ni inseguridades.

Valores, actitudes y conductas están estrechamente relacionados. Cuando hablamos de actitud nos referimos a la disposición de actuar en cualquier momento, de acuerdo con nuestras creencias, sentimientos y valores.

Los valores se traducen en pensamientos, conceptos o ideas, pero lo que más apreciamos es el comportamiento, el ejemplo: lo que hacen las personas. Una persona valiosa es alguien que vive de acuerdo con los valores en los que cree. Vale lo que valen sus valores y la manera cómo los vive. Los afectos, el amor y la reciprocidad facilitan la felicidad compartida.

No hay transformación social sin transformación personal

La educación en valores cooperativos y solidarios ayuda a construir un arte de vivir orientado hacia la sobriedad feliz y no una adaptación sumisa hacia un modelo de crecimiento, producción y consumo insostenible para el futuro de los ecosistemas e inmoral por las profundas desigualdades que genera.

Por otra parte, aplicar la gestión democrática en la organización y la propiedad conjunta en procesos autogestionarios, desarrolla la creatividad y la innovación permanentemente, catalizadoras  de nuevos cambios tanto internos como externos e imprescindibles en  esta nueva era de transformación global. Valores tales como la austeridad, autoayuda, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad contribuyen decisivamente a crear un clima de trabajo convivencial, motivador y estimulante que repercute en mayor implicación y rendimiento en la actividad. Debemos avanzar hacia  unos modelos de trabajo basados en la auto organización y generación del conocimiento integrando factores que están normalmente disociados del pensamiento,  como el deseo y la pasión en la acción.  

Estos valores se aprehenden y aprenden mediante  una doble  vía: la emotiva-sentimental y la racional–intelectual: la observación, imitación, emulación e interiorización son procesos de aprendizaje significativo que permitirán adquirir y asimilar esos valores.

Necesitamos recuperar democrática y semánticamente  el sentido de la palabra “valor” como fuerza y coraje de vida. Los valores se persiguen, no se consiguen de una vez para siempre. Es un esfuerzo constante: tarea de educación permanente. Los valores son la concreción testimonial de las ideas que fortalecen la personalidad y la comunidad al practicarlas. Sabemos que es inútil esperar una transformación social sin transformación personal y, en nuestra  construcción, son necesarias opciones éticas y valores que fundamenten nuestros comportamientos.

Los valores son la base para vivir en comunidad y relacionarnos con las demás personas. Permiten regular nuestra conducta para el bienestar colectivo y la convivencia. Es fundamental la integración de lo ético como compromiso, forma de vida y búsqueda de desarrollo personal. Ser consciente de sí mismo cada vez más hasta que cada acción, pensamiento o palabra tenga lugar a plena luz de la conciencia ética.

 

Valores  y principios fundamentales del cooperativismo:

Una cooperativa, teóricamente, tiene una filosofía de actuación y unos valores diferentes a la empresa capitalista y a la empresa pública. Esta filosofía viene determinada por unos valores y principios cooperativos presentes en  la Declaración de la Alianza Internacional de Cooperativas (ACI) sobre su identidad, y que sirven de referencia para todo el  movimiento cooperativo. La ACI lo describe así:

“Las cooperativas se basan en los valores de ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad. Siguiendo la tradición de sus fundadores, los miembros de las cooperativas creen en los valores éticos de honestidad, transparencia, responsabilidad social y preocupación por los demás”.

 

 

   VALORES

COOPERATIVOS:

ayuda mutua, corresponsabilidad,

democracia, igualdad, equidad,solidaridad,

 

ÉTICOS:

honestidad, transparencia, responsabilidad social,

preocupación por los demás.

 PRINCIPIOS

COOPERATIVOS

Primero. Adhesión voluntaria y abierta.

 

Segundo. Gestión democrática por parte

de las personas asociadas.

 

Tercero. Participación económica de las personas asociadas.

 

Cuarto. Autonomía e independencia.

 

Quinto. Educación, formación e información.

 

Sexto. Cooperación entre cooperativas.

 

Séptimo. Interés por la comunidad.

Según esta declaración de 1995, los principios son “pautas mediante los cuales las cooperativas ponen en práctica sus valores”. El valor normativo de éstos está reconocido prácticamente en la totalidad de la legislación cooperativa a nivel mundial. Sin embargo, el desafío y la diferencia se encuentra precisamente en la praxis, es decir, en la manera de aplicar estos valores y principios que deben garantizar la construcción de una nueva dinámica económica y la construcción de una soberanía alimentaria de los pueblos.

Entendemos que los valores cooperativos aportan especificidad e identidad a la Economía Solidaria y la Soberanía Alimentaria.  Constituyen  las guías, las reglas de juego,  que organizan y regulan  la vida interna de una cooperativa tanto entre las personas como entre estas y  órganos sociales  internos y de estos entre sí. De otro lado los valores éticos hacen alusión a las conductas, a los comportamientos  de los participantes protagonistas.

PARA SABER MÁS

Patrick Viveret y Equipo PROMOCIONS”Reconsiderar la riqueza y el empleo”.Ed. Icaria,BCN 2009. También en Edgard Morin y P.Viveret: “ Cómo vivir en tiempos de crisis”.Icaria, 2012.

Daniel Jover”Praxis de la Esperanza”.Ed. Icaria,BCN 2009.También del mismo autor:“Educar,Trabajar,Emprender. Cuaderno de Esperanza”.Ed Icaria 2012.

Juan Carlos Jiménez .” El Valor de los Valores en las Organizaciones” es una publicación de Cograf Comunicaciones.  2008

2 comentarios en “El momento de ser valientes

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