¿Qué finanzas necesitamos en una economía solidaria y campesina?

 

¿QUE FINANZAS NECESITAMOS EN UNA ECONOMÍA SOLIDARIA Y CAMPESINA?

Peru Sasia(*)

Las alternativas a la crisis financiera y alimentaria tienen valores en común y deben caminar de la mano

 

Los modelos compartidos por la banca ética y la soberanía alimentaria apuestan por valores tan revolucionarios en estos tiempos como la autogestión, la participación, la cercanía a los espacios locales o la primacía del valor social frente a la rentabilidad económica. Modelos que conducen precisamente a la creación de circuitos cortos de actividad económica que se desarrollan mediante la interacción horizontal y la intercooperación.

Ese “ADN común” que vincula los proyectos de finanzas alternativas con otros movimientos configura de forma radical el tipo de relaciones que se establecen entre ellos y permite el despliegue de un conjunto de estrategias compartidas que refuerzan la potencialidad transformadora de ese “cosmos contracultural” del que se nutren y que constituye lo que podríamos afirmar que son las señas de identidad más genuinas de la Economía Solidaria.

 

Reconstruyendo en común el desastre alimentario y financiero

Los ámbitos concretos de la Banca Ética y la Soberanía Alimentaria presentan hoy un gran potencial para el establecimiento de este tipo de relaciones. La importancia de ambos espacios en la construcción de sociedades justas es hoy ampliamente conocido. Los desastres financieros de los últimos tiempos y las agresiones continuas al derecho por una alimentación libremente elegida y gestionada, muestran el rostro más oscuro de la influencia que los poderes económicos desatados tienen en nuestro bienestar. Frente a estas amenazas constantes, las redes de personas y organizaciones comprometidas con el desarrollo de alternativas en ambos espacios configuran un sustrato sobre el que se pueden construir dinámicas de relación que contribuyan al reforzamiento mutuo. Dinámicas que están llamadas a superar ampliamente un modelo en el que las entidades de Banca Ética se entiendan como meros proveedores externos de servicios bancarios, con obra social incluida.

Una primera dinámica de relación tiene que ver con el reto más importante que asumen los proyectos de Banca Ética, que es precisamente su modelo de construcción y consolidación. Los proyectos de Banca Ética precisan de estructuras cooperativas que sean capaces de asentar elementos esenciales de estas alternativas financieras como la cercanía al territorio, la autonomía, la participación, la relación estrecha entre tecno y socio-estructura o la atención prioritaria al impacto social de la actividad de crédito. Y esta construcción cooperativa necesita de personas y organizaciones densamente vinculadas al proyecto, y que provienen en su núcleo más comprometido de los ámbitos de militancia económica que, como decíamos, comparten con él análisis y visión.

Desde esta perspectiva, las personas y organizaciones que trabajan por la Soberanía Alimentaria constituyen uno de los agentes promotores de las finanzas alternativas con mayor potencialidad, asumiendo un rol fundamental en la consolidación de su estructura cooperativa. Una participación que trae, como ha venido ocurriendo en todo el proceso de consolidación de Fiare, el espacio de la Soberanía Alimentaria a la Banca Ética, de forma que hoy son muchas las personas y organizaciones socias que participan en nuestras estructuras locales y territoriales. Es importante resaltar que esta implicación es bidireccional, de forma que tanto la propia estructura de Fiare como muchas de sus personas y organizaciones socias participan asimismo en el reforzamiento de proyectos de Soberanía Alimentaria que llegan a Fiare a través de los distintos agentes que participan en su construcción.

 

Compartiendo retos y estrategias

Partiendo de esta primera dinámica, resulta inevitable reconocer la identificación de un espacio de militancia común que desencadena actuaciones en alianza en ámbitos como la incidencia política o el trabajo cultural, desde una visión que, como indicábamos anteriormente, comparte elementos fundamentales para ambos movimientos.

La voz del viento ver 37Enfrentados al reto inicial de construir alternativas de carácter micro, pero con vocación de ir conquistando espacios cada vez más amplios, el trabajo político y cultural resulta imprescindible para poder rescatar un marco de valores profundamente enterrado hoy por el capitalismo neoliberal globalizado. Un trabajo cuyos destinatarios no son solo la ciudadanía en general, sino también las distintas estructuras de la Administración y otros agentes sociales a los que es necesario hacer llegar la reflexión sobre la importancia de contribuir al reforzamiento de estos espacios de alternativa.

Este trabajo cultural conjunto resulta imprescindible para la consolidación de un tercer eje de relación, que no es otro que la creación, por parte de la Banca ética, de estructuras estables de intermediación que permitan canalizar ahorro ciudadano hacia las necesidades de crédito tanto del movimiento campesino en su conjunto (en sus distintos niveles de articulación) como de las diferentes personas y organizaciones que lo componen. En esta tarea, la imprescindible vinculación de ciudadanía comprometida con la consolidación de alternativas se constituye en un reto compartido, a la búsqueda de un nicho cultural contracorriente que entienda de otra manera no solo el derecho al crédito, sino el ahorro disponible entendido como un bien común que se pone al servicio del desarrollo de la agricultura campesina sustentable y de un mundo rural vivo. Este espacio de trabajo conjunto exige la creación por parte de los proyectos de Banca Ética de distintos circuitos de intermediación, adaptados en cada caso a las necesidades de apoyo financiero de los distintos proyectos surgidos en el ámbito de la Soberanía Alimentaria. Pero exige asimismo la implicación de personas y organizaciones capaces de apoyar estos circuitos, ya sea en su condición de clientes de ahorro, suscriptores de capital o prescriptores y promotores de los proyectos.

 

La militancia económica construye alternativas

Desde esta perspectiva multidimensional, el concepto de consumo responsable encuentra extensiones naturales que muestran la identidad de base de los retos que para nuestra condición de personas y organizaciones consumidoras suponen no solo determinados productos como alimentos o ropa, sino también otros servicios como productos financieros, seguros o energía, a través de los cuales contribuimos también a la construcción de Soberanía Alimentaria. Y se extiende asimismo hacia una militancia económica que nos llama a ser mucho más que consumidoras responsables, para convertirnos en constructoras de alternativas.

Como decíamos anteriormente, estas tres dimensiones pueden observarse con gran claridad en la relación estratégica entre Fiare y el espacio de la Soberanía Alimentaria y las distintas organizaciones comprometidas con ella. Fiare entendió desde su puesta en marcha que era necesario crear diferentes circuitos ahorro-crédito capaces de responder a las necesidades de crédito del mundo campesino y al desarrollo de circuitos económicos en el mundo rural. No solo circuitos estrictamente “bancarios”, sino otro tipo de actuaciones que incorporasen la capacidad de acceder a contextos de riesgo diferentes. Y no solo actividad de intermediación, sino implicación del conjunto de la red social que compone Fiare en el desarrollo de este tipo de proyectos.

Uno de los elementos más significativos en este camino común, aun corto considerando la apuesta a largo plazo de ambos espacios, lo constituye la relación establecida entre Fiare y La Vía Campesina. Una relación que va desde la realización de créditos por parte de Fiare tanto para organizaciones miembros de la Vía Campesina como para la propia estructura internacional de ésta, hasta la incorporación y participación activa de personas y organizaciones de la Vía Campesina en la estructura cooperativa del proyecto Fiare de Banca Ética, pasando por el diseño de productos de ahorro específicamente adaptados o actuaciones conjuntas en el ámbito de la sensibilización y promoción tanto de las finanzas alternativas como del movimiento campesino, con especial atención a los retos que implica la lucha por la Soberanía Alimentaria.

Esta gran variedad de actuaciones conjuntas es solo el comienzo. A medida que la capacidad operativa de Fiare vaya creciendo, deberán ir apareciendo otras respuestas posibles. Respuestas que muestren cómo la apuesta por reforzar espacios de alternativa mediante la alianza de diversos actores comprometidos con la transformación social es un modelo que, en estos tiempos, abre la puerta a dinámicas ciudadanas de gran potencial. Para Fiare resulta el único camino posible si queremos mantener nuestra identidad. Para el espacio de la Soberanía Alimentaria, un aliado necesario con el que implicarse. Sigamos caminando.

 

(*) RESPONSABLE DE FIARE. BANCA ETICA

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