Hojiblanca, la obsesión por la dimensión

Hojiblanca, la obsesión por la dimensión

por el Consejo Editorial

La Cooperativa que crece y crece

Desde que en la década de los ochenta se fundaran las dos cooperativas germen del actual grupo, fusionado en 2003 para dar lugar a la cooperativa de segundo grado Hojiblanca S.C.A., la labor de integración ha sido muy activa, agrupando en la actualidad a más de un centenar de cooperativas de Andalucía, Castilla La Mancha y Extremadura, con 65.000 familias, convirtiéndose así en la mayor cooperativa agroalimentaria andaluza, la tercera en volumen de facturación en el Estado español, y el mayor productor oleícola mundial.

Inicialmente la estrategia de Hojiblanca fue comercializar conjuntamente aceite de muchas cooperativas con una única marca de calidad, pero en 2007 cambió de modelo, movida por otro objetivo: ganar dimensión y volumen. Se alió entonces con la multinacional estadounidense Cargill para poder envasar aceite para las marcas blancas de las grandes superficies a nivel internacional. Las palabras de su director general no ofrecían ninguna duda: “cumplir con nuestros objetivos de estar presentes en los mercados de todo el mundo”.

Las repercusiones de su crecimiento

Los resultados no fueron los esperados. En los últimos años la posición dominante de las grandes cadenas de distribución de alimentos (donde se vende el 72% de todo el aceite; el 70% de todo el aceite que se vende es marca blanca) y el que este producto sea utilizado por ellas como ‘productor tractor’ (ofertándolo a precios muy bajos para atraer a la clientela) ha llevado a que el precio que se paga a las y los productores de aceite lleve muchos años estancado, incluso por debajo de sus costes de producción.

¿Era este el deseo de las socias y socios? ¿Cuándo se separan o distancian los intereses de la base social en favor de los intereses del crecimiento del aparato cooperativo?

¿Marcha atrás?

En marzo de 2013 Hojiblanca vuelve a dar un giro en su estrategia de crecimiento y vende su marca Hojiblanca y algunas instalaciones industriales de envasado a Deoleo principal envasador mundial de aceite de oliva. Pero lo hace a cambio de una participación de un 9,63% en Deoleo, mediante una ampliación de capital no dineraria y de la presencia en el Consejo de Administración de Antonio Luque, director general de Hojiblanca, y su presidente, José Moreno. Esta alianza pretende, según sus impulsores, mejorar la posición de las y los agricultores en las decisiones de la comercialización del aceite a través de relaciones estables, aunque hay que tener en cuenta que Deoleo cotiza en bolsa y que está controlado en estos momentos por las entidades Bankia, Kutxabank, BMN y Caixabank que agrupan un 30% de las acciones de Deoleo.

Compartir mesa con estas entidades bancarias, y este modelo de negocio, no parece que se corresponde con los valores del cooperativismo, más al contrario, la trayectoria de Hojiblanca está marcada por el patrón de la competitividad.

Dominar el mundo

Tras la absorción el pasado mes de octubre de la cooperativa Tierras Altas Aceites de Granada, el Grupo Hojiblanca cambia de nombre pasando a denominarse Dcoop, que utilizará para las ventas del aceite en las propias cooperativas.

Una vez ralentizada la integración cooperativa en el sector del aceite por las fuertes críticas y sus resultados, la estrategia parece que ahora pasa por crecer en la diversificación. Esta vez mediante la integración de otros sectores, como los cereales y los productos ganaderos, a través de alianzas con otros grandes grupos cooperativos andaluces como Covap y Agrosevilla.

La presentación en sociedad de Dcoop nos ilustra claramente como los objetivos de sus dirigentes no han cambiado. «Nuestra voluntad es no sólo seguir siendo una cooperativa importante en Andalucía, ya que nuestra vocación es ser la primera de España y de Europa, para ser más competitivos a nivel mundial», declaró el director general de Dcoop, Antonio Luque. Y se vio respaldado por el Ministro Cañete que comentó que «hay que superar los localismos y apostar por cooperativas potentes como Dcoop».

Recomendaciones que, a nuestro entender, dibujan un futuro peligroso para el cooperativismo.

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