La experiencia agroecológica de la cooperativa Hortigas en Granada

por Elena Martín Parra y Pablo Saravia

La Cooperativa Agroecológica Hortigas (CAH) es un proyecto de autogestión de producción, distribución y consumo de alimentos ecológicos. Sin embargo, no es una cooperativa o grupo de consumo al uso y por ello queremos contaros nuestra trayectoria y que nos acompañéis en nuestra evolución por algunos aspectos que quizá pueden enriquecer otras iniciativas.

Nuestra cooperativa se inició en 2004 en un pueblo de Granada, Dúrcal. Desde entonces hasta hoy ha cambiado mucho, hemos andado y aprendido. Cosas características de entonces eran la insistencia por crear un grupo sólido e implicado donde las decisiones fueran colectivas y lo más horizontal posible. Con el correr de los años hemos organizamos varios talleres sobre como funcionar en asambleas y construir decisiones desde el consenso y llevado a cabo iniciativas diversas, una de las más actuales es un programa de radio: “Purín de Hortigas” en la radio comunitaria Almaina de Granada.

Los alimentos que se producen son verduras y hortalizas, junto con la opción de productos extra como quesos, aceite o mermeladas ecológicas, entre otros. Actualmente la formamos unas 150 personas aproximadamente, distribuidas en unas 70 “cestas” o unidades de consumo.

¿Cómo es el funcionamiento de Hortigas?

Uno de los objetivos de la cooperativa es “la autogestión de la alimentación del colectivo bajo el cultivo de huertas y frutales y el trueque y/o el apoyo mutuo de otros proyectos. Con un modelo agroecológico pretendemos construir, desde abajo, nuevas relaciones entre el campo y la ciudad”. Para ello nos organizamos en Grupos Autogestionados de Consumo (GACs) situados en distintas zonas de Granada.

Una de las características más diferenciadoras y propias de Hortigas es la implicación política y organizativa. Llegar a Hortigas es aterrizar en una ‘escuela de participación’. Participas en una asamblea del GAC; en el Diario de la Huerta puedes leer las propuestas y las actas de las anteriores asambleas; algunos días toca debatir, por ejemplo, cuándo se hacen las próximas Jornadas de Huertas Abiertas y la aceptación de una nueva agro-voluntaria; o aprendes que a partir de esas decisiones tendremos que ir a una asamblea de representantes donde se pone en común lo que otros GACs han hablado.

Para la cooperativa el consenso cumple la función de autorregular la eficacia de las dinámicas asamblearias y hace que aprendamos a pensar en colectivo. Cuando hay propuestas en las que no se llega a consenso y son relevantes para la Cooperativa es necesario hacer asambleas generales, donde asistimos todas las que podemos.

Esta horizontalidad creada no está a salvo de liderazgos o falta de conocimiento sobre las dinámicas en asamblea. A menudo hay poca experiencia en escucha activa o en pensar en colectivo pero es algo también interesante que nos llevó a trabajar desde la Comisión de EducaAcción directamente en estos procesos, creando un grupo propio de “Entrenamiento en la toma de decisiones”. ¿Se toman decisiones ponderadas por cesión “al experto”? ¿Qué dinámicas se llevan a cabo en las asambleas de GACs?

Entre el campo y la ciudad

Esta experiencia discurre entre dos espacios bien distintos, lo rural en el pueblo de Dúrcal, a 30 km de Granada, donde están las tierras cedidas y viven las personas que se encargan diariamente de la gestión de las huertas, y lo urbano, en distintos barrios de la ciudad de Granada. Las transiciones entre el campo y la ciudad no son fáciles, a pesar de que una responsabilidad mínima al entrar a formar parte de la Cooperativa es asistir a las huertas según un calendario rotativo (turnos de laboro). Las otras responsabilidades mínimas son la asistencia a las asambleas y el pago de la cuota mensual con el que se autogestiona económicamente el proyecto, y que lleva incorporada la asignación mensual de las tres socias que llevan el peso de la gestión diaria de las huertas.

La soberanía alimentaria es parte de los objetivos de la cooperativa para poder alimentarnos sin seguir devastando la biosfera, el derecho a decidir de qué alimentarse y cómo producirlo aumentando nuestros niveles de independencia. Las fincas tienen un manejo agroecológico, mezcla de la agricultura tradicional, la biodinámica y la ecológica. Se lleva a cabo con esmero la rotación de cultivos, el uso de acolchado, escardas, variedades tradicionales, abonado orgánico, riego a manta, preparados naturales a base de ortiga, etc. Algo nuevo en los últimos años es el uso de tracción animal para algunas tareas agrícolas.

El carácter de Hortigas cambia con el tiempo por la propia dinámica de la ciudad, donde a menudo la permanencia de las socias varía con los años e incluso con los meses. En época estival, por ejemplo, se reducen mucho las socias que hacen las labores habituales y extra de la cooperativa. Dentro de la vida de las relaciones entre socias, surgen muchas dinámicas interesantes, de intercambio, de cuidados, espacios donde compartir y no sólo espacios de decisiones. Espacios de encuentro como la casa alquilada de Hortigas, las huertas, la calle, las casas de socias, las asambleas generales y las agroolimpiadas. Estas últimas pretendían acercarnos con los diferentes colectivos agroecológicos y sus gentes. Es una oportunidad de enredarnos desde un espacio lúdico y una posibilidad de conocernos más allá de las lógicas organizativas del colectivo. Por eso decimos que todos estos son momentos y lugares donde estrechamos lazos y sentimos el formar parte de este proyecto.

Pertenecer a Hortigas es mucho más que un hábito alimentario.

Según nuestra experiencia se pueden agrupar en cinco los impactos principales que nos afectan al pertenecer a una experiencia como Hortigas:

1- *recuperación de la creencia en lo colectivo y la acción política,

Existe una recuperación de la confianza en lo colectivo a partir de observar que los proyectos políticos gestionados en grupo son posibles de llevar a cabo y son, a su vez, una oportunidad de cambiar tu entorno inmediato. Al mismo tiempo, recuperar la confianza en estas experiencias se traduce en la materialización de nuevas y más potentes redes sociales, la creación de movimientos más volcados hacia lo externo o la apertura de nuevos ciclos de protesta.

2- *revalorización del campo y cuestionamiento de la vida en la ciudad,

Hay un cambio en la visión de cómo concebimos lo urbano, el territorio y el consumo, cambiando nuestra percepción de la producción de alimentos de forma radical, valorando experiencias vividas en el campo que no son posibles en la ciudad. Este acercamiento también conlleva la comprensión de las reivindicaciones campesinas como las consecuencias de la agricultura intensiva o la tenencia de la tierra, que hasta entonces nos eran más desconocidas.

3- *lo trascendental de habitar en estas experiencias,

Los impactos que nos llevamos desde la experiencia en Hortigas no se limitan a esos espacios, y tienen que ver con el cambio que se produce en nosotras y que continúa en el tiempo, siendo esta experiencia una referencia a partir de la cual podemos transformar otros aspectos de nuestras vidas.

La generación de redes de apoyo basadas en lo afectivo es algo muy presente en la cooperativa e influye a nivel personal y colectivo.

4- *la construcción de nuevas formas de ser

La construcción de nuevas subjetividades más tolerantes, flexibles y abiertas, que se construyen a propósito del contacto con diferentes realidades, el respeto de la diversidad de opiniones y elecciones, en nuestro caso, parten de poner en práctica modelos de decisión democráticos y horizontales. Este impacto tiene una dimensión subjetiva que forma parte de nuestra propia percepción de lo grupal y de entender lo que nos rodea. Habitar estas experiencias se convierte en una oportunidad de vida, donde las personas se empoderan y sienten que son capaces de construir algo diferente y con sentido crítico y de cambio respecto del medio.

5- *los hábitos de consumo como espacio de cambio para la transformación social

Por último, la experiencia de cambio en los hábitos de consumo es el impacto más fácil de percibir porque se traduce en un consumo crítico que nace de la práctica cotidiana en torno a la alimentación. La búsqueda de mayor información sobre lo que se consume, conlleva cambios progresivos que se transforman en acción política desde esta base, conociendo los ritmos y procesos de la tierra. Sin embargo, también pone de relieve la fuerza de un sistema de consumo muy dependiente y voraz y nuestras costumbres sociales.

¿Qué retos encontramos desde la cooperativa?

La cooperativa trabaja la autoformación, la toma de decisiones, como antes hemos comentado, y también evalúa constantemente su quehacer y así vamos detectando

algunas dificultades a superar como la falta de responsabilidad, el desgaste de espacios de asamblea o la necesidad de difusión permanente. 

Se reclama que las motivaciones se mantengan de forma que los proyectos que nazcan continúen, pero muchos pierden energía con el tiempo. En ocasiones, un alto interés en el grupo centrado en un proceso ha generado muchas expectativas a las cuales no se ha llegado. Otro reto o debate que a veces subyace es el económico ya que la cuota ha ido aumentando con los años en función del aumento de gastos y el incremento de la asignación mensual. A partir de esto se ha producido un debate que cuestiona el tamaño operativo de la cooperativa frente quienes opinan que frenar el crecimiento reduciría el potencial de la experiencia.

La participación es muy interactiva pero sin constancia en el tiempo, y este es otro tema que está presente en los debates principales: cómo hacer para que haya una mayor implicación y asunción de responsabilidades, porque desde Hortigas entendemos que participar es asumir responsabilidades.

El poder de participar es igual para cada persona, el utilizarlo depende de cada una en particular, y vendrá dado por diferentes motivaciones, entre ellas el sentimiento de pertenencia al proyecto o la capacidad de cambio y autoaprendizaje personal para adaptarse a otra forma de organizar la alimentación desde lo colectivo.

Sobre el desgaste que ha ocurrido en los espacios de decisión, la sistematización de la experiencia de Hortigas que realizamos demostró que se estaban haciendo asambleas en lugares incómodos, ruidosos, a altas horas de la noche y con frío. Hechos que merman las dinámicas de las asambleas y, por ende, la toma de decisiones y las relaciones entre nosotras. Sin embargo, a nivel humano, de inclusión y diversidad de opiniones, se está trabajando con las decisiones más adecuadas para el grupo.

Quizá todo este trabajo de organizarnos desde lo colectivo con las dificultades y el aprender a apreciar y valorar nuestras fortalezas y nuestra acción, ha llevado a que hoy Hortigas esté consolidada como un proyecto local alternativo, autogestionado y asambleario.

Elena Martín Parra, Agroecóloga, Crea Huertas (Málaga)

Pablo Saravia, Sociólogo, Universidad de Playa Ancha (Chile)

Para saber más

Calle, Ángel, Soler, Marta y Rivera, Marta (2010) “Soberanía alimentaria y Agroecología emergente: la democracia alimentaria” en Aproximaciones a la Democracia Radical, editorial Icaria, [En línea] http://www.educacionsinfronteras.org/files/511175

Martín, Elena (2012) “Cooperativa Agrocecológica Hortigas” Ficha de sistematización en el Observatorio de Soberania Alimentaria y Agroecología Emergente: http://www.osala-agroecologia.org/

Saravia, Pablo (2011) “Las cooperativas agroecológicas como una alternativa a la producción,

distribución y consumo de alimentos” en Revista Papeles de relaciones ecosociales y cambio global Nº115, Fuhem editorial, Madrid http://www.fuhem.es/revistapapeles/index.aspx?numero=115

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